Arte e Historia 5 min de lectura

¿Cómo ha evolucionado la escultura de Colombia a lo largo de su historia?

Descubra la historia, las principales características y la evolución de la escultura de Colombia, desde el período precolombino hasta el siglo XX.

En pocas palabras

  • La cultura de San Agustín alberga el parque megalítico más grande de Sudamérica, con centenares de estatuas de piedra volcánica.
  • Durante el período colonial, la producción escultórica neogranadina estuvo profundamente marcada por los cánones de la Contrarreforma y la influencia de talleres sevillanos y quiteños.
  • En el siglo XX, artistas como Edgar Negret y Eduardo Ramírez Villamizar impulsaron la transición hacia el abstraccionismo y el constructivismo geométrico.

¿Cómo ha evolucionado la escultura de Colombia a lo largo de su historia?

La historia de la escultura de Colombia abarca un extenso recorrido temporal que comprende desde las complejas creaciones de las sociedades prehispánicas y el desarrollo colonial bajo la influencia de la Contrarreforma, hasta la llegada de la modernidad y las corrientes abstractas del siglo XX. Este artículo explora las diferentes etapas, estilos y exponentes que han configurado la identidad artística del país a través de su patrimonio tridimensional.

¿Qué características definen la escultura prehispánica en el territorio colombiano?

Las manifestaciones tridimensionales anteriores a la llegada de los europeos destacan por su diversidad monumental y orfebre. Entre los vestigios más antiguos se encuentran los megalitos del Infiernito, ubicados en Villa de Leiva, con una datación estimada de al menos 2.200 a.C. Sin embargo, el conjunto escultórico más representativo corresponde a la cultura de San Agustín, desarrollada entre los siglos I y VIII d.C. Se trata de centenares de estatuas monolíticas talladas principalmente en tobas volcánicas y andesitas lávicas, algunas de las cuales superan los cuatro metros de altura y varias toneladas de peso. Estas piezas se distribuyen en las cuencas de los ríos Magdalena, Bordones, Mazamorras y Sombrerillos, constituyendo el mayor parque megalítico de Sudamérica y formando parte de una zona arqueológica declarada patrimonio por la Unesco junto con Tierradentro.

Sitio arqueológico El Infiernito
Sitio arqueológico El Infiernito en Villa de Leiva

Además de la monumentalidad lítica de San Agustín, el período precolombino sobresale por la maestría en la metalurgia y la orfebrería de diversas culturas. Destacan figuras de oro como las de la cultura Tumaco y la célebre Balsa Muisca, resguardada en el Museo del Oro, la cual representa rituales sagrados mediante complejas técnicas de fundición.

Figura de oro de la cultura Tumaco
Figura de oro elaborada por la cultura Tumaco
Balsa muisca en el Museo del Oro
Balsa muisca fechada entre los siglos VII y XVIII
Tumba monumental en el parque arqueológico San Agustín
Tumba monumental ubicada en el parque arqueológico San Agustín

¿Cómo influyó el período colonial y la Contrarreforma en la escultura neogranadina?

Hacia la segunda mitad del siglo XVI, las principales poblaciones del virreinato se consolidaron, y la demanda de ornato decorativo y litúrgico creció a partir de 1620 impulsada por los postulados de la Contrarreforma. En una primera fase, las esculturas que llegaron a la actual Colombia procedían principalmente de España, destacando los talleres de Sevilla y un predominio del estilo manierismo, visible en obras como el retablo de la catedral de Cartagena de Indias de 1552. Con el paso de los años, maestros carpinteros, ensambladores y entalladores se establecieron en Tierra Firme, dando origen a talleres locales de ebanistería y talla que empleaban maderas finas como el cedro y el nogal. Asimismo, la circulación de obras incluyó influencias de los virreinatos vecinos y de otras regiones de la monarquía hispánica, incorporando estéticas de la escuela quiteña, la eboraria filipina y la piedra de Huamanga.

San Joaquín y la niña María (1746) de Pedro Laboria
San Joaquín y la niña María (1746), obra de Pedro Laboria conservada en el Museo de Arte Colonial de Bogotá

Durante el siglo XVIII, la producción escultórica religiosa experimentó una amplia expansión. Las imágenes de santos incorporaron articulaciones móviles, ojos de vidrio, cabelleras reales y ropajes textiles, transformando las piezas en complejos ensamblajes devocionales. Entre los artistas y artífices más destacados de este período figuran Pedro Laboria, Vázquez el Viejo, Bernardo de Legarda y miembros de la saga de los Lugo, cuyas obras ornamentan templos y capillas en ciudades como Bogotá, Tunja, Popayán y Cartagena de Indias.

Retablo de la capilla del Rosario en Tunja
Retablo barroco de la capilla del Rosario en la iglesia de Santo Domingo de Tunja

¿Qué dirección tomó la escultura colombiana durante el siglo XIX?

Tras la independencia y a comienzos del siglo XIX, la producción tridimensional en el país dio continuidad a los cánones heredados del período colonial. Los escultores mantuvieron un enfoque realista de carácter barroco, imbuido de profunda misticismo y un tratamiento formal que oscilaba entre la tradición imaginera y las primeras directrices académicas. Entre los artífices más notables de esta centuria sobresalió el taller familiar compuesto por Bernabé Martínez y su hijo Toribio Martínez, quienes continuaron elaborando tallas religiosas y mantuvieron vigentes los métodos tradicionales de imaginería hasta avanzado el siglo.

¿De qué manera se introdujo la influencia academicista y moderna en el siglo XX?

El siglo XX marcó una profunda renovación en la escultura colombiana, dividida inicialmente entre la formación académica internacional y la posterior irrupción de las corrientes abstractas. Creadores como Marco Tobón Mejía viajaron a Europa para estudiar en París bajo la dirección de Augusto Rodin, dejando piezas en mármol como "La Poesía". Por su parte, escultores como Roberto Henao plasmaron el ideal académico en obras emblemáticas como el desnudo femenino "La Rebeca", mientras que Gustavo Arcila concibió monumentos religiosos de gran formato, como la estatua de la Virgen María en el cerro de Guadalupe en Bogotá.

El Pensamiento de Rómulo Rozo
El Pensamiento, escultura en piedra de Rómulo Rozo, cuya imagen adquirió proyección internacional tras su exhibición en México

En paralelo, la búsqueda de una identidad americana y el modernismo influyeron en figuras como Rómulo Rozo, cuya obra "El Pensamiento" alcanzó notoriedad internacional. Hacia la segunda mitad del siglo, la escultura colombiana experimentó un giro radical hacia la abstracción geométrica y el constructivismo, impulsada firmemente por creadores como Edgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar y Hugo Martínez González, quienes transformaron el panorama plástico nacional mediante el uso de nuevos materiales industriales y formas puras.

Nave Espacial de Eduardo Ramírez Villamizar
Escultura abstracta Nave Espacial, obra de Eduardo Ramírez Villamizar ubicada en Bogotá
Hugo Martínez González en su taller
El escultor Hugo Martínez González en su espacio de trabajo

Sources & Further Reading

  • Silva Celis, Eliécer. Investigaciones Arqueológicas en Villa de Leiva. Edición original de 2005.
  • @NatGeoES. "Redescubriendo las 600 estatuas volcánicas de San Agustín, la 'Isla de Pascua andina'". National Geographic, 22 de agosto de 2023.
  • Herrera García, Francisco Javier; Gila Medina, Lázaro. El retablo escultórico del siglo XVII en la Nueva Granada (Colombia): aproximación a las obras, modelos y artífices. Universidad de Granada, 2013.
  • Gil Tovar, Francisco. El Arte colombiano. Bogotá: Plaza y Janés, 1985.
  • Contreras Guerrero, Adrián. Escultura en Colombia. Focos productores y circulación de obras (siglos XVI-XVIII). University of Granada, 2017.
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