¿Cómo se desarrolló la Guerra de Afganistán (2001-2021) desde sus inicios hasta el retorno talibán?
Análisis exhaustivo y basado en fuentes sobre la Guerra de Afganistán (2001-2021), abarcando sus causas, intervenciones, operaciones clave y el retorno talibán.
En pocas palabras
- La guerra de Afganistán se inició el 7 de octubre de 2001 con la intervención de Estados Unidos y sus aliados tras los atentados del 11-S.
- El conflicto culminó oficialmente el 30 de agosto de 2021 con la retirada total de las tropas extranjeras y el retorno de los talibanes al poder en Kabul.
- Más de 176.000 personas, incluyendo decenas de miles de civiles, perdieron la vida durante los veinte años que duraron las hostilidades.
¿Cómo se desarrolló la Guerra de Afganistán (2001-2021) desde sus inicios hasta el retorno talibán?
La guerra de Afganistán, librada entre 2001 y 2021, constituyó el conflicto bélico más prolongado en la historia militar de Estados Unidos y de varios de sus aliados occidentales. A lo largo de dos décadas, el país centroasiático pasó de ser el escenario de una intervención liderada por Washington tras los atentados del 11 de septiembre a convertirse en un prolongado conflicto de contrainsurgencia, una fallida transición democrática institucional y, finalmente, al colapso de la República Islámica de Afganistán con la reconquista de Kabul por parte de los talibanes en agosto de 2021. En las siguientes secciones se examinan los factores clave, operaciones militares y consecuencias sociopolíticas que definieron este periodo.

¿Cuáles fueron las causas y los detonantes del inicio del conflicto en octubre de 2001?
El conflicto se originó directamente a raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, perpetrados por la red Al Qaeda. El presidente estadounidense George W. Bush exigió al régimen talibán —que gobernaba gran parte de Afganistán y brindaba refugio a la organización terrorista— la entrega inmediata e incondicional de Osama bin Laden y el desmantelamiento de sus campos de entrenamiento. Ante la negativa de los talibanes de extraditar a Bin Laden sin que se presentaran pruebas públicas concluyentes bajo los estándares del derecho islámico y códigos tradicionales locales, el gobierno de Washington rechazó la oferta considerándola una táctica dilatoria. El 7 de octubre de 2001, Estados Unidos y una coalición internacional lanzaron la Operación Libertad Duradera, desatando la invasión militar que derrocó al Emirato Islámico de Afganistán.
La ofensiva inicial contó con el apoyo terrestre de la Alianza del Norte, una coalición de facciones afganas opuestas a los talibanes. Tras una campaña de intensos bombardeos aéreos y operaciones de fuerzas especiales, el régimen talibán colapsó rápidamente en diciembre de 2001. Paralelamente, los principales líderes de Al Qaeda, incluido Osama bin Laden, lograron escapar inicialmente a través de la compleja región montañosa de Tora Bora hacia las áreas tribales semiautónomas del noroeste de Pakistán, sentando las bases para una futura y prolongada insurgencia armada que desbordaría los esfuerzos de estabilización occidentales durante los años siguientes.

¿Cómo evolucionó la estrategia militar internacional y el resurgimiento de la insurgencia talibán?
A partir de 2003, tras la aparente victoria inicial, los talibanes comenzaron a reorganizarse bajo el liderazgo del mulá Omar desde sus santuarios en territorio pakistaní. Lanzaron una campaña de guerra asimétrica y de guerrillas en las provincias del sur y este de Afganistán, empleando tácticas como atentados suicidas, emboscadas y ataques con artefactos explosivos improvisados (IED) contra las fuerzas gubernamentales y los convoyes de la coalición. Para hacer frente a esta creciente inestabilidad, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) asumió en 2006 el mando de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), expandiendo sus operaciones de combate hacia las regiones meridionales más volátiles.
La situación de seguridad continuó deteriorándose a lo largo de los años siguientes, lo que motivó que la administración de Barack Obama aprobara en 2009 y 2010 un importante incremento de tropas, alcanzando un pico de aproximadamente 140.000 efectivos extranjeros en el territorio afgano. Esta estrategia de contrainsurgencia se basó en la doctrina de «despejar, mantener y construir» en enclaves estratégicos como la provincia de Helmand y Kandahar. Sin embargo, a pesar de bajas significativas infligidas a los insurgentes y del asesinato de Osama bin Laden en mayo de 2011 en territorio pakistaní a manos de fuerzas especiales estadounidenses, el conflicto entró en una fase prolongada de desgaste sin una resolución militar definitiva ni un control gubernamental pleno sobre las zonas rurales.

¿Qué papel jugaron las transiciones políticas y la creación de las fuerzas de seguridad afganas?
En el plano político, tras los Acuerdos de Bonn de 2001, se estableció una administración interina encabezada por Hamid Karzai, quien posteriormente ganó las primeras elecciones presidenciales democráticas en 2004 tras la promulgación de una nueva constitución. A pesar de los esfuerzos internacionales por democratizar el país y reconstruir las instituciones estatales, el gobierno central enfrentó severos problemas de corrupción crónica, debilidad institucional y una profunda dependencia de la ayuda militar y financiera extranjera. Paralelamente, la economía nacional quedó fuertemente distorsionada por el cultivo masivo de opio, convirtiendo a Afganistán en el principal productor mundial de esta sustancia y financiando indirectamente tanto a redes criminales como a la propia insurgencia.
Para garantizar la viabilidad a largo plazo del Estado afgano, la comunidad internacional invirtió vastos recursos en el entrenamiento, equipamiento y expansión del Ejército Nacional Afgano (ANA) y la Policía Nacional Afgana (PNA), llegando a superar los 350.000 efectivos combinados. No obstante, estas fuerzas sufrieron de manera crónica altas tasas de deserción, problemas de analfabetismo generalizado entre las tropas, casos de corrupción en los mandos y una moral frágil. Asimismo, el fenómeno de los ataques «verde contra azul» —en los cuales miembros infiltrados o disidentes de las fuerzas de seguridad afganas abrían fuego contra sus instructores y aliados occidentales— erosionó notablemente la confianza mutua entre la coalición de la OTAN y las autoridades locales.

¿Cómo se estructuró la retirada gradual de la OTAN y el inicio de las negociaciones de paz?
A finales de diciembre de 2014, la OTAN puso fin formalmente a sus operaciones de combate principales (ISAF) y transfirió la total responsabilidad de la seguridad interior a las fuerzas armadas y policiales afganas, dando paso a una misión de menor escala orientada exclusivamente al asesoramiento y entrenamiento militar denominada Operación Apoyo Decidido. A partir de 2015, el gobierno afgano y sus fuerzas de seguridad debieron asumir en solitario el peso principal de los combates frente a una insurgencia talibán implacable y a la repentina irrupción en el escenario nacional de una filial regional del grupo Estado Islámico (ISIS-K), la cual abrió un nuevo frente de atentados indiscriminados contra la población civil y minorías religiosas.
Ante la inviabilidad de lograr una victoria militar decisiva tras más de quince años de enfrentamientos, las administraciones estadounidenses de Donald Trump y posteriormente de Joe Biden impulsaron una vía diplomática directa con los talibanes. Este proceso culminó con la firma del Acuerdo de Doha el 29 de febrero de 2020, un pacto entre Estados Unidos y los insurgentes que estableció un calendario para la retirada progresiva de las tropas extranjeras a cambio de compromisos talibanes de romper lazos con grupos terroristas internacionales e iniciar negociaciones de paz directas con el gobierno de Kabul, el cual quedó inicialmente marginado de las conversaciones bilaterales iniciales.

¿De qué manera se produjo la ofensiva final de 2021 y el colapso definitivo de la República Islámica?
A comienzos de 2021, la administración de Joe Biden confirmó la decisión de completar la retirada incondicional de todas las fuerzas militares estadounidenses y aliadas restantes de Afganistán para el 31 de agosto de ese año, fijando una fecha posterior al plazo original de mayo pero manteniendo firme el principio del repliegue total. Aprovechando el vacío de poder resultante y la abrupta salida del apoyo aéreo y logístico occidental, los talibanes lanzaron una fulminante y simultánea ofensiva general en la primavera de 2021. En cuestión de pocas semanas, las fuerzas de seguridad afganas, desmoralizadas y carentes de suministros adecuados ante la falta de coordinación centralizada, colapsaron y se rindieron por completo en la gran mayoría de las provincias del país.
El 15 de agosto de 2021, las unidades talibanes rodearon y entraron sin encontrar resistencia significativa en la capital, Kabul, tras la huida al extranjero del presidente afgano Ashraf Ghani. La caída de la capital precipitó una caótica operación multinacional de evacuación de emergencia de ciudadanos extranjeros y colaboradores afganos en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, la cual se vio ensombrecida por un mortífero atentado suicida perpetrado por el Estado Islámico-Khorasan el 26 de agosto que costó la vida a cerca de 200 civiles y 13 militares estadounidenses. Con el despegue del último vuelo de transporte militar de Estados Unidos el 30 de agosto de 2021, se cerraron oficialmente dos décadas de intervención extranjera y se restableció de manera definitiva el Emirato Islámico de Afganistán bajo el control de los talibanes.

Sources & Further Reading
- Taliban declare victory in Afghanistan - Axios (Enlace externo)
- Human and Budgetary Costs to Date of the U.S. War in Afghanistan, 2001–2022 - The Costs of War Project, Brown University (Enlace externo)
- Nato ends combat operations in Afghanistan - Sune Engel Rasmussen, The Guardian (Enlace externo)
- La retirada de las tropas de Afganistán pone fin a la guerra más larga de Estados Unidos - El País (Enlace externo)
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