Historia de la Antigua Roma 3 min de lectura

¿Cuál era el origen y la naturaleza de las festividades en la antigua Roma?

Descubre cómo eran las celebraciones y festividades romanas, su significado religioso, la intervención de la administración y el impacto en la sociedad.

En pocas palabras

  • Las festividades romanas se denominaban feriae y su asistencia pública era opcional pero implicaba la interrupción del comercio y el trabajo.
  • La fiesta de las Lupercales se celebraba el 15 de febrero con carreras rituales alrededor del monte Palatino.
  • Los magistrados financiaban juegos y combates de gladiadores de su propio bolsillo para obtener apoyo político en las elecciones.

¿Cuál era el origen y la naturaleza de las festividades en la antigua Roma?

Las fiestas romanas poseían un origen muy antiguo, cuyos ritos se repitieron durante siglos a pesar de que su significado original se había olvidado en gran medida hacia finales de la República. Estas celebraciones, conocidas como feriae, tenían un carácter predominantemente religioso y abarcaban desde ceremonias de purificación hasta procesiones populares.

¿Qué eran las feriae y cómo se organizaban?

Las festividades romanas se denominaban formalmente feriae. Durante su celebración, la asistencia a las ceremonias públicas era de carácter abierto pero no obligatorio, interrumpiéndose de forma oficial el comercio, los procesamientos judiciales y el trabajo cotidiano. En este periodo de descanso obligado, tanto los esclavos como la mayoría de los animales domésticos, con la única excepción de los equinos, quedaban exentos de sus labores habituales para participar o guardar reposo.

¿Cómo se desarrollaban las Lupercales?

La fiesta de la Lupercalia, celebrada cada 15 de febrero, constituía uno de los ritos mejor conocidos del calendario romano. Consistía en una ceremonia de purificación donde un grupo de jóvenes corría desnudo alrededor del monte Palatino, considerado el emplazamiento del primer asentamiento de Roma. Los participantes, llamados lupercos, azotaban con tiras de piel de cabra a las mujeres que encontraban a su paso durante el recorrido tradicional.

Representación pictórica de César rechazando la diadema ofrecida por Marco Antonio en las Lupercales
César rechaza la diadema ofrecida por Marco Antonio durante la fiesta de las Lupercales en una obra de 1894.

¿Qué papel desempeñaban los magistrados en las fiestas?

A partir del siglo II a. C., la administración pública intervino de manera directa en la financiación y organización de los festejos. Mediante las remesas de trigo enviadas desde las provincias, los ediles curules pudieron suministrar grano a precios muy bajos. Los magistrados asumieron la responsabilidad de sufragar juegos y festividades con sus propios recursos económicos para asegurar su popularidad política y aspirar a cargos superiores como el consulado.

Pintura de Lawrence Alma-Tadema que ilustra las Cerealias en una calle romana
Cuadro Spring (Primavera) de Lawrence Alma-Tadema, que muestra las Cerealias en una calle romana.

¿Cuáles fueron las principales festividades añadidas al calendario?

Con el auge de la competencia política entre los magistrados, se incorporaron nuevas festividades religiosas y cívicas al calendario romano. Entre las más destacadas figuraban la fiesta de Ceres o Cerealia en abril (establecida hacia el 220 a. C.), los Juegos Plebeyos desde el 216 a. C., la fiesta de Apolo o Ludi Apollinares desde el 212 a. C., y la festividad de la Gran Madre Frigia o Magna Mater a partir del 204 a. C. Asimismo, en el año 173 a. C. se instituyeron los Juegos Florales.

¿Qué lugar ocupaban las representaciones y las ferias latinas?

Las celebraciones incluían procesiones tumultuosas donde los participantes portaban máscaras que representaban a los genios de la Tierra y la fecundidad, cortejos de los cuales se cree que derivaron las primeras representaciones teatrales. Por otro lado, las Ferias Latinas consistían en una festividad anual celebrada en el monte Albano en honor a Júpiter Latiaro, cuya fecha móvil era fijada cada año por los cónsules entrantes durante la reunión del Senado en el templo de Júpiter Óptimo Máximo.

Sources & Further Reading

  • Cornell, Tim; Matthews, John (1989). Roma. Legado de un imperio. Barcelona: Círculo de Lectores.
  • Codoñer, Carmen; Fernández-Corte, Carlos (2004). Roma y su Imperio. Madrid: Anaya.
  • Publio Ovidio Nasón (1990). Fastos. Edición de M. A. Marcos Casquero. León: Universidad de León.
  • Guillén, José (1994). Urbs Roma. Vida y costumbres de los romanos III. Religión y ejército. Salamanca: Ediciones Sígueme, S.A.
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