Armamento y Seguridad 4 min de lectura

¿Qué es el gas lacrimógeno y cuáles son sus efectos reales?

Descubre qué es el gas lacrimógeno, su historia en conflictos, su uso en el control de disturbios y los riesgos médicos asociados a su exposición.

En pocas palabras

  • El gas lacrimógeno es una categoría de agentes químicos irritantes utilizados principalmente para el control de disturbios.
  • El uso de gases lacrimógenos en la guerra está prohibido por el Protocolo de Ginebra de 1925.
  • La exposición puede causar lesiones graves, incluyendo quemaduras químicas, daños oculares permanentes y complicaciones respiratorias severas.
  • El gas CS es uno de los agentes más utilizados por las fuerzas policiales a nivel mundial.

¿Qué es el gas lacrimógeno y cuáles son sus efectos reales?

El gas lacrimógeno es un término general que abarca diversos compuestos químicos diseñados para incapacitar temporalmente a las personas mediante la irritación severa de los ojos, la piel y el aparato respiratorio. Aunque se clasifican como armas menos letales, su uso conlleva riesgos significativos para la salud, especialmente en contextos de control de multitudes.

¿Cuál es el origen y el uso histórico del gas lacrimógeno?

El desarrollo del gas lacrimógeno se remonta a principios del siglo XX, siendo ampliamente utilizado durante la Primera Guerra Mundial como una forma de arma química. Aunque los beligerantes argumentaban que no violaba la Convención de La Haya de 1899 sobre venenos, su uso escaló rápidamente hacia agentes más letales. Tras la guerra, el Protocolo de Ginebra de 1925 prohibió formalmente el uso de gases asfixiantes y sustancias similares en conflictos bélicos internacionales. A pesar de estas restricciones, el gas ha sido empleado en diversos conflictos posteriores, incluyendo la Segunda Guerra Italo-Etíope, la Guerra de Vietnam y el conflicto entre Israel y Palestina, además de ser un elemento común en programas de entrenamiento militar para fomentar la confianza en el equipo de protección.

¿Cómo funciona el gas lacrimógeno en el control de disturbios?

Las fuerzas policiales utilizan agentes lacrimógenos, siendo el gas CS (o-clorobenzilideno malononitrilo) uno de los más comunes, para dispersar manifestaciones o controlar situaciones de disturbio. Estos compuestos actúan provocando una rápida irritación sensorial que incapacita al individuo, forzando su retirada del área afectada. Los agentes suelen ser disparados mediante botes o granadas que liberan el compuesto a un ritmo constante.

Bomba lacrimógena tras ser lanzada
Bomba lacrimógena rebotando tras ser lanzada contra manifestantes.

¿Qué riesgos médicos implica la exposición al gas lacrimógeno?

Aunque a menudo se describe como menos letal, la exposición al gas lacrimógeno puede causar lesiones graves o incluso la muerte. Los riesgos incluyen quemaduras químicas en la piel, dermatitis alérgica por contacto y daños oculares permanentes, como cicatrices en la córnea que reducen la agudeza visual. Las personas con afecciones respiratorias preexistentes, como el asma, enfrentan un peligro mayor, pudiendo requerir hospitalización o asistencia respiratoria. Además, el impacto físico de los cartuchos disparados puede provocar fracturas de cráneo, hematomas severos y, en casos documentados, pérdida total de la visión.

¿Existen contramedidas efectivas contra el gas lacrimógeno?

El uso de equipo de protección como máscaras de gas y respiradores es la medida más efectiva para mitigar la exposición. En contextos de protestas, los manifestantes han recurrido a métodos improvisados, como el uso de gafas de natación y soluciones diluidas de antiácidos para aliviar el ardor cutáneo y ocular, aunque la eficacia médica de estas soluciones es limitada. En situaciones de alta intensidad, como las protestas en Hong Kong o Chile, se han organizado equipos especializados para extinguir los botes de gas mediante agua o cubriéndolos, buscando neutralizar la fuente de irritación antes de que se disperse por completo.

¿Por qué es controvertido el uso de estas armas por la policía?

La controversia surge principalmente por la naturaleza indiscriminada de su despliegue y los riesgos de lesiones graves asociados. Las advertencias de los fabricantes suelen indicar que no deben dispararse directamente a las personas, pero el uso inadecuado o la falta de precisión en el disparo de los cartuchos han provocado incidentes graves, incluyendo amputaciones y lesiones nerviosas. Estudios epidemiológicos, como los realizados tras las protestas en Portland en 2020, han documentado que una gran mayoría de los expuestos reportan problemas de salud físicos y psicológicos, subrayando la necesidad de atención médica tras la exposición.

Sources & Further Reading

  • Feigenbaum, A. (2016). Tear Gas: From the Battlefields of WWI to the Streets of Today. Verso.
  • Jones, D. P. (1978). "From Military to Civilian Technology: The Introduction of Tear Gas for Civil Riot Control". Technology and Culture, 19(2).
  • Torgrimson-Ojerio, B. N., et al. (2021). "Health issues and healthcare utilization among adults who reported exposure to tear gas during 2020 Portland (OR) protests". BMC Public Health, 21(1).
  • Schep, L. J., et al. (2015). "Riot control agents: the tear gases CN, CS and OC-a medical review". Journal of the Royal Army Medical Corps, 161(2).
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