Historia antigua y arqueología 3 min de lectura

¿Qué es el Monte Testaccio y cómo se originó en la antigua Roma?

Descubra la historia del Monte Testaccio en Roma, la colina artificial compuesta por millones de fragmentos de ánforas antiguas procedentes del comercio romano.

En pocas palabras

  • El Monte Testaccio es una colina artificial en Roma formada por unos 53 millones de fragmentos de ánforas antiguas.
  • Aproximadamente el 80 por ciento de las ánforas encontradas proceden de la provincia romana de la Bética.
  • Las investigaciones arqueológicas han demostrado que el montículo fue construido mediante un sistema planificado de terrazas con muros de contención.

¿Qué es el Monte Testaccio y cómo se originó en la antigua Roma?

El Monte Testaccio, conocido también como Monte dei Cocci, es una notable colina artificial ubicada en Roma que se compone fundamentalmente de restos cerámicos de la antigüedad. En este artículo se explican los detalles de su construcción, su función económica y las investigaciones arqueológicas realizadas en torno a este yacimiento.

¿Dónde se encuentra exactamente el Monte Testaccio y cuáles son sus dimensiones?

Esta colina artificial se sitúa dentro del área que delimitaba la antigua Muralla Aureliana en la ciudad de Roma. Cubre una superficie de aproximadamente 20 000 metros cuadrados en su base y alcanza una altura de unos 35 metros, elevándose hasta los 50 metros sobre el nivel del mar, aunque en la antigüedad pudo haber superado esa cota. Actualmente, la superficie del montículo se encuentra cubierta de vegetación.

Monte Testaccio ubicada en Italia
Monte Testaccio ubicada en Italia

¿De qué materiales está compuesta esta colina artificial?

La estructura del monte está formada por los restos fragmentados de alrededor de 53 millones de ánforas rotas. La gran mayoría de estos recipientes eran ánforas olearias destinadas al transporte de aceite de oliva; cerca del 80 por ciento procedían de la provincia romana de la Bética, en la península ibérica, mientras que un 17 por ciento provenía de la Tripolitania. El porcentaje restante se reparte entre envases originarios de la Galia, de otras zonas de la península itálica y algunas muestras orientales.

Vista general del Monte Testaccio
Vista general del Monte Testaccio

¿Por qué se acumulaban y rompían las ánforas en lugar de reutilizarse?

Las ánforas llegaban a través del puerto fluvial de Roma, donde se vaciaba el contenido que transportaban. Debido a los costes logísticos y a que no resultaba económicamente rentable lavar los recipientes de cerámica para enviarlos vacíos de regreso a lugares tan lejanos como la Bética, se optaba por romperlos. Los fragmentos se depositaban de forma sistemática y posteriormente se esparcía cal sobre ellos para evitar la aparición de malos olores derivados de los restos orgánicos de aceite.

Nivelación en terrazas del yacimiento
Nivelación en terrazas.

¿Cómo se estructuró la construcción del monte a lo largo del tiempo?

Las investigaciones arqueológicas han demostrado que el yacimiento no corresponde a un vertedero improvisado o desordenado, sino a una obra planificada y gestionada con disciplina. La elevación se organizó mediante un sistema de terrazas sostenidas por muros de contención fabricados también con trozos de cerámica. Los expertos establecen diversas fases constructivas que abarcan desde el año 74 antes de nuestra era hasta el siglo III después de Cristo.

Vista desde el sur del Monte Testaccio
Vista desde el sur.

¿Qué aportes han brindado las excavaciones arqueológicas sobre el comercio antiguo?

El estudio exhaustivo de las ánforas del Monte Testaccio ha permitido comprender con gran detalle la dinámica del puerto fluvial de Roma y las rutas comerciales que conectaban la capital del Imperio romano con el norte de África y la península ibérica. Los cálculos de los especialistas sugieren que el aceite importado en estos envases ayudó a sustentar una parte importante del consumo alimentario de la población urbana durante los siglos de mayor actividad imperial.

¿Qué investigadores destacaron en el estudio científico del yacimiento?

Las primeras exploraciones científicas de relevancia fueron conducidas a finales del siglo XIX por el estudioso Henrich Dressel. Con posterioridad, el arqueólogo George Edward Bonsor Saint Martin identificó la abrumadora presencia de cerámicas procedentes de la Bética. A estas aportaciones se sumaron los trabajos de especialistas como Rodríguez Almeida, José María Blázquez y M. Ponsich, quienes colaboraron con instituciones académicas como la Universidad de Roma.

Sources & Further Reading

Blázquez, J. M., 'El monte Testaccio en el Imperio romano', Excavaciones arqueológicas en el Monte Testaccio (Roma): memoria campaña 1989, Madrid, Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Archivos, Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, 1994.

Rodríguez Almeida, E., Il monte Testaccio, Edizioni Quasar, Roma, 1984.

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