¿Qué es la captura y almacenamiento de carbono y cómo funciona?
Descubre qué es la captura y almacenamiento de carbono, cómo se implementa en la industria y cuáles son los desafíos técnicos y ambientales de esta tecnología.
En pocas palabras
- La CAC puede reducir las emisiones de CO2 de plantas industriales entre un 80% y un 90%.
- El proceso de captura aumenta el consumo energético de las centrales eléctricas entre un 25% y un 40%.
- Las formaciones geológicas profundas son el método principal propuesto para el almacenamiento de CO2.
- El almacenamiento de CO2 conlleva riesgos de acidificación de aguas subterráneas y posibles fugas a la atmósfera.
¿Qué es la captura y almacenamiento de carbono y cómo funciona?
La captura y almacenamiento de carbono (CAC) es un conjunto de tecnologías diseñadas para evitar que el dióxido de carbono (CO2) emitido por procesos industriales y la generación de energía llegue a la atmósfera, o para retirarlo directamente de ella. El proceso implica tres etapas fundamentales: la captura del gas en la fuente, su transporte a través de tuberías y su posterior inyección en formaciones geológicas profundas para su aislamiento a largo plazo.
¿Cómo se realiza el proceso de captura de emisiones en plantas industriales?
La captura consiste en separar el CO2 de otros gases producidos durante la combustión de combustibles fósiles como el carbón, el gas natural o la biomasa. Este proceso es energéticamente costoso y requiere instalaciones complejas que aumentan significativamente el consumo de combustible de la planta. En el caso de las plantas de energía, la implementación de esta tecnología puede reducir las emisiones directas de CO2 entre un 80% y un 90% en comparación con instalaciones convencionales que carecen de estos sistemas.

¿Dónde se almacena el dióxido de carbono capturado?
El secuestro de carbono se prevé principalmente en formaciones geológicas profundas, donde el gas se inyecta para permanecer aislado de la atmósfera. Aunque también se ha investigado el almacenamiento en masas de agua profundas o mediante la mineralización en carbonatos, las formaciones geológicas son consideradas actualmente los sitios más plausibles. Norteamérica, por ejemplo, cuenta con una capacidad de almacenamiento estimada que podría albergar siglos de producción de CO2, aunque la seguridad a largo plazo de estos depósitos sigue siendo un tema de estudio debido al riesgo potencial de fugas.
¿Qué riesgos ambientales existen relacionados con las fugas de CO2?
El almacenamiento subterráneo o submarino conlleva el riesgo de que el gas pueda filtrarse hacia la atmósfera o acidificar aguas subterráneas. Un ejemplo extremo de los peligros asociados a fugas naturales de este gas ocurrió en 1986 en el lago Nyos, donde una liberación repentina de CO2 provocó la asfixia de 1.700 personas y una gran cantidad de ganado. Aunque las condiciones de un almacenamiento industrial controlado difieren de un evento volcánico natural, la posibilidad de fugas accidentales es una preocupación constante en la evaluación de la viabilidad de esta tecnología.

¿Por qué se critica la eficacia de la captura y almacenamiento de carbono?
Diversos expertos y organizaciones científicas han cuestionado la CAC como solución principal al cambio climático. El Comité Científico Asesor de las Academias Europeas advirtió en 2018 que confiar en esta tecnología podría generar expectativas poco realistas y consecuencias irreversibles para futuras generaciones. Además, el proceso requiere una cantidad considerable de energía adicional, lo que encarece el coste de la electricidad, y la infraestructura necesaria, como tuberías con recubrimientos especiales, resulta extremadamente costosa de implementar a gran escala.
¿Es la bioenergía con captura de carbono una técnica de emisiones negativas?
La bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS) se propone como una técnica de emisiones negativas porque, teóricamente, las plantas absorben CO2 al crecer, el cual es capturado durante la combustión del biocombustible resultante. Sin embargo, en la práctica, el cultivo de biomasa puede emitir más CO2 que los combustibles fósiles que sustituye, además de requerir grandes extensiones de tierra que podrían destinarse a la producción de alimentos. Esto genera dudas sobre su sostenibilidad real y su capacidad para mitigar el calentamiento global de manera efectiva.
¿Se puede aplicar esta tecnología en vehículos de transporte?
La aplicación de la CAC en vehículos convencionales no es viable debido a que la tecnología de captura es voluminosa y pesada, lo que reduciría drásticamente la autonomía del transporte. No obstante, se han realizado pruebas experimentales, como el sistema de zeolitas probado por Mazda en 2026, diseñado para absorber el CO2 del escape y almacenarlo en un depósito para su posterior descarga. A pesar de estos avances, el uso masivo de sistemas de captura a bordo sigue siendo un desafío técnico no resuelto para la industria automotriz.
Fuentes & Further Reading
- IPCC (2005). Special Report on Carbon Dioxide Capture and Storage. Cambridge University Press.
- Planelles, Manuel (2018). "La captura del CO2 no será la solución al cambio climático". El País.
- Berrio, Pedro (2026). "La tecnología Mazda que captura el CO2 en el escape". El Economista.
- National Energy Technology Laboratory (2007). Carbon Sequestration Atlas.
Tu voto se guarda en este dispositivo.
