¿Qué es la era común y por qué se utiliza como una alternativa neutral?
Descubre qué es la era común (EC) y antes de la era común (AEC), su origen histórico, su equivalencia con el calendario gregoriano y su uso neutral.
En pocas palabras
- La era común (EC) y antes de la era común (AEC) son numéricamente equivalentes a después de Cristo (d. C.) y antes de Cristo (a. C.).
- El origen documentado del término en latín se remonta a 1615 en una obra de Johannes Kepler como 'vulgaris aerae'.
- La Real Academia Española (RAE) reconoce y valida formalmente el uso de las abreviaturas e. c. y a. e. c.
¿Qué es la era común y por qué se utiliza como una alternativa neutral?
La era común (abreviada como EC o e. c.) y la antes de la era común (AEC o a. e. c.) constituyen una notación cronológica alternativa para los años del calendario gregoriano. Este sistema posee una equivalencia numérica directa con las denominaciones tradicionales de después de Cristo (d. C.) y antes de Cristo (a. C.). Por ejemplo, el año 2026 de la era común corresponde exactamente al año 2026 d. C., mientras que el año 400 antes de la era común equivale al año 400 a. C. La motivación principal detrás de la adopción de este marco temporal es ofrecer una alternativa neutral en el plano religioso, suprimiendo la referencia explícita a Jesucristo contenida en la expresión latina anno Domini (en el año del Señor).
¿Cuál es el origen histórico de la expresión y cómo evolucionó su uso?
Las raíces lingüísticas de la noción se remontan al siglo XVII en Europa. La primera aparición documentada de una forma precursora data de 1615 en un tratado del astrónomo Johannes Kepler, quien empleó la frase en latín annus aerae nostrae vulgaris (año de nuestra era común). Posteriormente, en 1635, se registró en Inglaterra el uso de la variante en inglés Vulgar Era (Era Vulgar). La formulación consolidada como Common Era (Era Común) comenzó a documentarse hacia 1708. Durante el siglo XIX, su difusión se amplió de manera notable entre los eruditos y escritores de tradiciones religiosas no cristianas, particularmente en el ámbito judío, quienes buscaban un estándar cronológico desprovisto de connotaciones confesionales cristianas.
¿Por qué la comunidad académica y científica prefiere utilizar este sistema?
En las últimas décadas, historiadores, arqueólogos, antropólogos y científicos de diversas disciplinas han impulsado el uso de la era común con el objetivo de preservar la practicidad de un sistema de datación de alcance universal, pero eliminando referencias culturales particulares. Aunque el calendario gregoriano se consolidó a nivel global debido a la influencia histórica, política y cultural de Occidente, su empleo masivo en contextos internacionales requirió una etiqueta más inclusiva y respetuosa con la pluralidad cultural y religiosa del mundo contemporáneo. Grandes instituciones culturales, como el Instituto Smithsoniano, junto con numerosas publicaciones académicas internacionales y editoriales universitarias, prescriben o adoptan esta nomenclatura para fomentar la neutralidad en sus obras científicas e históricas.
Asimismo, la utilización de esta notación evita ciertas incongruencias cronológicas inherentes a la denominación tradicional. Diversos estudios históricos e historiográficos señalan que el nacimiento de Jesús de Nazaret ocurrió probablemente varios años antes del inicio de la era cristiana establecida originalmente por el monje Dionisio el Exiguo en el siglo VI, situándose de manera verosímil entre los años 7 y 4 a. C., en el contexto de la muerte de Herodes el Grande. Por consiguiente, emplear las siglas AEC y EC elude mantener de forma rígida una referencia temporal cuya base histórica exacta presenta discrepancias según la crítica moderna.
¿Cómo ha sido regulado e incorporado este sistema en el idioma español?
En el ámbito de la lengua española, la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) reconocieron formalmente estas abreviaturas en su obra ortográfica de 2010. En sus actualizaciones posteriores, la institución normativa confirmó la validez de utilizar las formas a. e. c. (antes de la era común) y e. c. (era común), empleando los espacios y puntos correspondientes conforme a las reglas generales de abreviación en español. Este reconocimiento institucional avala su uso en textos especializados, académicos y de divulgación, proporcionando un marco normativo claro para los escritores e investigadores que deciden prescindir de las fórmulas tradicionales.
¿Existen críticas o controversias en torno al uso de la era común?
A pesar de su creciente adopción en círculos científicos y educativos, la terminología ha generado debate en determinados sectores. Algunos críticos argumentan que la sustitución de las siglas tradicionales constituye un eufemismo que no resuelve la estructura fundamental del calendario, dado que el punto de corte sigue estando determinado por la misma convención histórica original. Por otro lado, ciertos grupos religiosos han manifestado rechazo ante la retirada de la referencia cristiana, interpretando en ocasiones que la medida responde a un intento de diluir el patrimonio cultural de Occidente. No obstante, defensores de la notación recalcan que su propósito no es reescribir la historia, sino dotar a las publicaciones globales de un lenguaje temporal integrador y secular.
Sources & Further Reading
NASA - Year Dating Conventions
Autor: Fred Espenak
Sitio web: NASA
URL: https://eclipse.gsfc.nasa.gov/SEhelp/dates.html
BCE date designation called more sensitive
Autor: Andrew Herrmann
Publicación: HighBeam Research / Archivo histórico
URL: https://web.archive.org/web/20170810211537/https://www.highbeam.com/doc/1P2-1620546.html
Westminster Dictionary of Theological Terms
Autor: Donald K. McKim
Editorial: Westminster John Knox Press
URL: https://books.google.es/books?id=UJ9PYdzKf90C
Ortografía de la lengua española
Autor: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española
Editorial: Espasa Calpe
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