¿Qué es un cartulario y cuál es su importancia histórica en la diplomática medieval?
Descubre qué es un cartulario medieval, sus diversas denominaciones como tumbo o libro becerro, y su función en la conservación documental según fuentes históricas.
En pocas palabras
- Un cartulario es una colección de documentos reunida por su destinatario y copiada en forma de libro.
- También recibe nombres tradicionales como tumbo, libro becerro, códice diplomático o bulario.
- Los cartularios más antiguos conservados datan del siglo X, aunque referencias previas se sitúan en el siglo VI.
- Los copistas a veces alteraban los textos originales para actualizar nombres o ampliar privilegios.
¿Qué es un cartulario y cuál es su importancia histórica en la diplomática medieval?
Un cartulario se define formalmente como una colección de documentos reunida por el propio destinatario y copiada en forma de libro. En el ámbito de la archivística y la diplomática, este tipo de manuscrito recopila escrituras fundamentales relativas a la fundación, privilegios y derechos legales de instituciones eclesiásticas, municipales, gremios, empresas o familias. Aunque su estudio es esencial para comprender la historia medieval, las autoridades en la materia advierten que la mera transcripción en un cartulario no garantiza por sí sola la autenticidad ni la sinceridad de las actas originales, a menos que presente signos externos emitidos por una autoridad habilitada.
A lo largo de la historia y según las distintas regiones geográficas, estas recopilaciones han recibido numerosos nombres equivalentes o variantes tipológicas. Entre los términos más comunes se encuentran el códice diplomático, el tumbo, el libro becerro, el libro de privilegios, el cartario o el bulario. Estos volúmenes manuscritos se redactaron en diferentes épocas utilizando soportes como el pergamino o el papel, adoptando formatos variados que iban desde el códice tradicional hasta el formato en rollo.

¿Cuáles eran los propósitos principales al elaborar un cartulario?
La creación de un cartulario respondía a motivaciones prácticas muy concretas según los intereses de quien ordenaba su compilación. Por un lado, muchas instituciones recurrían a esta labor de copia con el objetivo primordial de defender sus derechos adquiridos frente a posibles disputas territoriales o jurisdiccionales. Por otro lado, constituía una herramienta de gestión administrativa indispensable al permitir ordenar una gran cantidad de diplomas de carácter geográfico o cronológico, facilitando así su consulta cotidiana y asegurando su conservación a largo plazo frente al deterioro de los originales sueltos.

¿Cómo evolucionaron los materiales y la cronología de estos códices?
En lo que respecta a su evolución temporal y material, los cartularios más antiguos conservados hasta la actualidad pertenecen al siglo X, aunque la alusión de Gregorio de Tours a las chartarum tomi ya se remonta al siglo VI. Los ejemplares más tempranos solían confeccionarse en pergamino, mientras que en etapas posteriores se introdujo habitualmente el papel. Durante el periodo comprendido entre los siglos X y XIII, la producción de estos volúmenes aumentó de manera notable en los reinos cristianos y en toda Europa occidental.

¿Qué criterios distinguen las diferentes clases de cartularios?
La clasificación de los cartularios se realiza comúnmente atendiendo a diversos criterios tipológicos y externos establecidos por los especialistas en bibliología y archivística. Por su aspecto exterior y características físicas, se han distinguido denominaciones tradicionales como libro becerro, tumbo, cabreo, libro blanco o libro rojo. Desde el punto de vista de su categoría diplomática y contenido jurídico, la nomenclatura abarca términos como liber o libro, cartulario, cartario, bulario, libro de buletos, liber instrumentarum, lumen domus, protocolo y libro verde.

¿De qué manera los copistas modificaban los textos originales?
El rigor en la copia de los documentos variaba notablemente según el escriba o el propósito institucional de la época. Mientras que algunos copistas reproducían el documento original con absoluta exactitud literaria, otros se tomaban ciertas libertades editoriales. Estas modificaciones podían incluir la mejora de la composición sintáctica, la actualización ortográfica de nombres propios y topónimos, o incluso alteraciones destinadas a ampliar el alcance de los privilegios e inmunidades concedidos originalmente. Por esta razón, el valor histórico de un cartulario depende tanto de su fidelidad al original como de la comprensión de las circunstancias históricas que motivaron los cambios introducidos.

Sources & Further Reading
- Cárcel Ortí, María Milagros (1997). Vocabulaire international de la diplomatique. Comisión Internacional de Diplomática, Universidad de Valencia. ISBN: 978-84-370-2893-4.
- Martínez de Sousa, José (1989). Diccionario de bibliología y ciencias afines. Ediciones Pirámide. ISBN: 84-368-0477-5.
- Mendo Carmona, Concepción (2002). Los tumbos medievales desde la perspectiva archivística. Universidad Complutense de Madrid. ISBN: 84-699-9442-5.
- Ramírez Vaquero, Eloísa; Herreros Lopetegui, Susana; Lamazou-Duplan, Véronique; Goulet, Anne (2011). Poder y memoria: los Cartularios Reales de Navarra. Un proyecto de investigación. Universidad de Huelva. ISBN: 978-84-92944-00-2.
- Rodríguez Díaz, Elena E. (2011). Los cartularios en España: problemas y perspectivas de investigación. Universidad de Huelva. ISBN: 978-84-92944-00-2.
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