Arquitectura y Arte 5 min de lectura

¿Qué es una columna salomónica y cuáles son sus características formales?

Descubre qué es una columna salomónica, su evolución histórica en el arte barroco, su origen legendario y su uso en la arquitectura y pintura.

En pocas palabras

  • La columna salomónica se caracteriza por un fuste de desarrollo helicoidal que produce un fuerte efecto de movimiento y dinamismo.
  • Su nombre proviene de la creencia tradicional de que las columnas del Templo de Salomón en Jerusalén poseían esta forma en espiral.
  • Gian Lorenzo Bernini inmortalizó este diseño en el siglo XVII al emplearlo en el imponente Baldaquino de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
  • En el ámbito hispanoamericano y español, se convirtió en el elemento fundamental de la estética barroca y churrigueresca, especialmente en retablos e iglesias.

¿Qué es una columna salomónica y cuáles son sus características formales?

Una columna salomónica es un elemento arquitectónico y ornamental caracterizado por un fuste de desarrollo retorcido de forma helicoidal, que produce un dinámico efecto de movimiento, fuerza y dramatismo. A diferencia de las columnas clásicas tradicionales, este tipo de soporte se popularizó enormemente durante el periodo del barroco europeo y americano, siendo empleado de manera primordial con una función decorativa en retablos, altares y portadas más que como un elemento puramente tectónico de carga. A lo largo de este artículo se examinan su morfología, su evolución histórica desde el mundo clásico hasta su apogeo barroco y su profundo significado simbólico.

Columna salomónica con fuste helicoidal
Columna salomónica.

¿Cómo es la estructura formal y decorativa de una columna salomónica?

Una columna salomónica comienza habitualmente en una basa y culmina en un capitel, al igual que la columna clásica, pero su fuste presenta un trazado helicoidal que comúnmente desarrolla seis vueltas completas. Aunque no está vinculada a un orden clásico específico, los capiteles más frecuentes que la coronan son el corintio o el compuesto. Es muy habitual encontrar el fuste cubierto por una decoración vegetal esculpida en relieve, como hojas de parra, racimos de uvas o enredaderas. Estos motivos ornamentales de origen pagano y cultos dionisíacos fueron reinterpretados y sacralizados en el arte cristiano para simbolizar la Eucaristía y el vino sacramental. En la tradición del barroco español y americano, el fuste solía alternar tramos estriados con decoraciones vegetales doradas, aportando una gran riqueza visual a los retablos donde se integraban.

Detalle de un sarcófago paleocristiano con fustes torsos
Detalle del sarcófago paleocristiano de Martos, Jaén, siglo IV.

¿Cuál es el origen de su nombre y su relación con el Templo de Salomón?

El nombre de este tipo de columna proviene de la creencia popular y tradicional de la época barroca que afirmaba que las columnas originales del Templo de Jerusalén, mandado construir por el rey Salomón, poseían esta misma forma helicoidal. Aunque las descripciones bíblicas detallan las dimensiones y la magnificencia de las dos columnas exentas del santuario, llamadas Jaquín y Boaz, no especifican en ningún momento que tuvieran un fuste retorcido. No obstante, la leyenda medieval y renacentista arraigó profundamente en la cristiandad, asociando estas formas con la arquitectura original diseñada por mandato divino y convirtiéndolas en un modelo estético venerado y replicado en todo el arte occidental.

Fragmento de los tapices de Rafael con arquitectura clásica
Rafael, La curación del paralítico (1515).

¿Qué antecedentes arquitectónicos y artísticos precedieron al modelo barroco?

Aunque el esplendor de la columna salomónica se asocia al barroco, existen precedentes directos en la antigüedad y en el arte paleocristiano. Determinadas columnas de la época romana y griega presentaban estrías en espiral, como la base del Trípode de Delfos, las monumentales columnas conmemorativas de Trajano y Marco Aurelio, o las columnas de inspiración dionisíaca reutilizadas en monumentos y sarcófagos de la Hispania romana y en la Mezquita de Córdoba. Asimismo, la famosa Columna de las Serpientes del hipódromo de Constantinopla y ciertos tramos de columnatas en Siria y Lidia muestran una temprana predilección por los fustes entorchados que más tarde influirían en la sensibilidad arquitectónica de Bizancio y del románico europeo.

Claustro medieval con columnas ornamentales en espiral
Claustro de San Juan de Letrán, siglo XIII.

¿Cómo influyó la antigua Basílica de San Pedro en Roma en su difusión?

Un hito crucial en la historia de la columna salomónica fue la construcción de la antigua basílica paleocristiana de San Pedro en Roma por iniciativa del emperador Constantino. El emperador mandó trasladar desde Constantinopla y Grecia varias columnas torsas antiguas que conformaban una pérgola o dosel sobre la tumba del apóstol Pedro. La tradición popular propagó la idea de que dichas columnas procedían directamente del Templo de Salomón en Jerusalén. Con el impulso de la Contrarreforma y el Concilio de Trento en el siglo XVI, estas columnas fueron veneradas como reliquias sagradas, ya que la leyenda urbana afirmaba que Jesús se había apoyado en ellas durante sus disputas con los doctores en el Templo. Cuando se construyó la nueva Basílica de San Pedro, el escultor y arquitecto Gian Lorenzo Bernini se inspiró directamente en estas piezas históricas para diseñar las cuatro gigantescas columnas de bronce dorado del célebre Baldaquino de San Pedro, consagrado en 1634.

Baldaquino de Bernini con columnas salomónicas
El Baldaquino de Bernini en la Basílica de San Pedro, inspirado en las columnas originales, 1623-1634.

¿De qué manera se expandió la columna salomónica en el arte de España y América?

La introducción de la columna salomónica en la península ibérica y en los virreinatos americanos fue rápida y prolífica durante el siglo XVII, convirtiéndose en el soporte predilecto de la arquitectura churrigueresca y del retablo barroco. En España, escultores y arquitectos como Bernardo Cabrera —quien la empleó en la catedral de Santiago de Compostela—, Alonso Cano y José Benito de Churriguera adoptaron este recurso formal para dotar de gran dinamismo a los altares y sagrarios. Desde España, el modelo cruzó el océano Atlántico, arraigando profundamente en la arquitectura virreinal americana, donde iglesias, catedrales y conventos incorporaron fachadas e interiores colmados de columnas salomónicas ricamente decoradas con follaje dorado, consolidando una de las expresiones estéticas más reconocibles del barroco hispanoamericano.

Fachada barroca con columnas salomónicas en Lima
Columnas Salomónicas en la fachada barroca de la Basílica y convento de Nuestra Señora de la Merced (Lima), siglo XVII.

Sources & Further Reading

  • Ward-Perkins, J. (1952). "The shrine of St. Peter's and its twelve spiral columns". Journal of Roman Studies, 42, pp. 21-33.
  • José Manuel Pita Andrade y José Álvarez Lopera (1982). La arquitectura española del siglo XVII. Summa Artis. Historia General del Arte, volumen XXVI. Espasa Calpe. ISBN 84-239-5226-6.
  • Andrew Hopkins (2002). Italian Architecture from Michelangelo to Borromini. Thames & Hudson. ISBN 978-0-500-20361-3.
  • Adoración Morales Gómez (2008). Diccionario visual de términos arquitectónicos. Ediciones Cátedra. ISBN 978-84-376-2506-5.
  • José Luis Romero Torres (2009). La imagen edificada: Los retablos barrocos. Junta de Andalucía, Consejería de Cultura. ISBN 978-84-8266-860-4.
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