Antropología e Historia 4 min de lectura

¿Qué es una sepultura y cómo ha evolucionado su práctica a lo largo de la historia?

Descubra qué es una sepultura, los pasos de su excavación, la historia de su ubicación dentro y fuera de las ciudades y las regulaciones a lo largo del tiempo.

En pocas palabras

  • Una sepultura es el espacio físico destinado a inhumar los restos de personas o animales, habitualmente agrupados en cementerios.
  • Las normativas históricas de civilizaciones antiguas y decretos reales prohibieron gradualmente los entierros dentro de las ciudades por motivos de salubridad e higiene.
  • Durante los siglos medievales y modernos, diversos concilios y monarcas europeos restringieron la costumbre de enterrar fieles dentro de las iglesias.

¿Qué es una sepultura y cómo ha evolucionado su práctica a lo largo de la historia?

Una sepultura constituye el sitio designado para inhumar los restos mortales de una persona o de un animal tras su deceso. Esta práctica milenaria se asocia de manera general con los cementerios y se encuentra presente en prácticamente todas las culturas humanas, variando notablemente en sus ritos y decoraciones según las concepciones sobre la muerte y la existencia posterior. En este artículo se exploran sus elementos físicos, su normativa histórica en relación con las poblaciones y las restricciones contra el lujo excesivo en los funerales.

¿Qué elementos físicos y pasos comprende la excavación de una sepultura?

El uso formal de una tumba requiere una serie de procedimientos técnicos que abarcan desde la remoción de la tierra hasta la colocación del marcador final. La excavación comprende el retiro de la capa superficial del suelo a profundidades variables, dependiendo de si se construye una cámara subterránea o se emplea un contenedor directo. El suelo extraído suele acumularse a los lados para su posterior rellenado; no obstante, debido a la descompresión del terreno y al espacio que ocupa el féretro, a menudo queda un volumen remanente en la superficie. El cuerpo puede depositarse en un recipiente junto con pertenencias u objetos personales. En muchos casos, se emplean bóvedas funerarias de concreto u otras estructuras para evitar hundimientos o proteger los restos, culminando el proceso con un monumento o lápida conmemorativa.

Tumba excavada en Polonia con la tierra acumulada a un costado.
Tumba excavada en Polonia con la tierra a un lado esperando a ser cerrada.

¿Por qué las antiguas civilizaciones prohibieron las sepulturas dentro de las ciudades?

Históricamente, diversas legislaciones prohibieron inhumar a los difuntos dentro de los núcleos urbanos debido a consideraciones higiénicas y filosóficas. Entre los antiguos griegos, figuras como Solón establecieron disposiciones para alejar los cuerpos y evitar la propagación de olores e incendios accidentales. Los romanos incorporaron normativas similares en las leyes de las XII Tablas, bajo la creencia de que la descomposición corporal contaminaba el entorno urbano. Emperadores posteriores como Adriano reforzaron estas restricciones con multas monetarias. Más allá de la salubridad, pensadores como Varrón señalaban un propósito filosófico: recordar a los transeúntes que transitaban por los caminos públicos su propia condición mortal y su destino inevitable.

Tumba dentro del Panteón Español en Ciudad de México.
Tumba dentro del Panteón Español, un cementerio del siglo XIX en Ciudad de México.

¿Cómo cambió la práctica de enterrar a los difuntos dentro de las iglesias?

Aunque las normativas eclesiásticas iniciales exigían que los fieles reposaran en cementerios externos, con el paso de los siglos se autorizó la sepultura en el interior de los templos, reservando primeramente los espacios para figuras consideradas santas y gobernantes. Esta práctica se extendió gradualmente a eclesiásticos y legos. Sin embargo, diversos concilios posteriores reprobaron esta costumbre al considerarla un abuso y una profanación del espacio sagrado. El Concilio de Braga II en el siglo VI y el Concilio de Tribur en el siglo IX prohibieron de forma explícita el entierro de personas no santas dentro de los edificios religiosos, reforzando la necesidad de mantener cementerios benditos y separados.

Bóvedas funerarias en el monasterio franciscano Kostanjevici en Eslovenia.
Bóvedas funerarias del rey francés Carlos X y su hijo Luis Antonio en el monasterio franciscano Kostanjevici, Eslovenia.

De qué manera los monarcas europeos ordenaron trasladar los cementerios fuera de los poblados?

Ante los insistentes riesgos para la salud pública derivados de las inhumaciones en zonas habitadas e iglesias, múltiples soberanos europeos promulgaron decretos en los siglos XVIII para exigir el traslado de los cementerios al exterior de las ciudades. En Austria, la emperatriz María Teresa impulsó estudios científicos sobre los peligros sanitarios de los enterramientos urbanos, labor que continuó su sucesor al ordenar la construcción de ocho cementerios públicos en las afueras de Viena a finales de 1783. Iniciativas equivalentes se implementaron en Francia, Hungría, Italia y los estados regidos por la Corona de España, donde mandatos reales respaldados por legislaciones como las Partidas regularon el uso exclusivo de camposantos extramuros.

De qué forma los legisladores e instituciones frenaron la ostentación en las sepulturas?

El lujo y la magnificencia excesiva en los monumentos funerarios motivaron numerosas restricciones legales y morales a lo largo de los siglos. En la antigüedad clásica, gobernantes como Platón limitaron los ornamentos sepulcrales a inscripciones sobrias. De manera análoga, la Iglesia cristiana abogó constantemente por despojar las exequias de vanidad y pompa superflua. En el ámbito hispánico, monarcas como Felipe II y Felipe V emitieron pragmáticas destinadas a castigar los gastos ostentosos y las decoraciones innecesarias en los entierros. Asimismo, Padres de la Iglesia como San Jerónimo y San Juan Crisóstomo criticaron severamente el contraste entre la riqueza de las tumbas y la fugacidad de la vida terrenal.

Sources & Further Reading

Real Academia Española. Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Disponible en: https://dle.rae.es/sepultura

Tütüncü, Mehmet (2015). The Uppsala Mecca Painting: A New Source for the Cultural Topography and Historiography for Mecca. En Buitelaar, Marjo; Mols, Luitgard, eds. Hajj: Global Interactions through Pilgrimage. Leiden: Sidestone Press.

Miguel de Acero y Aldovera (1736). Tratado de los funerales y de las sepulturas.

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