¿Qué fue El Dorado y cómo influyó en la exploración de América del Sur?
Descubre la historia completa de El Dorado, la leyenda de la ciudad de oro, el origen muisca en la laguna de Guatavita y las expediciones españolas y británicas.
En pocas palabras
- La leyenda de El Dorado se originó a partir de una ceremonia de investidura del pueblo muisca en la laguna de Guatavita, donde el cacique se cubría de polvo de oro y realizaba ofrendas.
- El mito evolucionó durante el siglo XVI desde el altiplano cundiboyacense hacia los Llanos y la región de la Guayana, alimentando la búsqueda de la mítica ciudad de Manoa.
- Exploradores como Gonzalo Jiménez de Quesada, Nicolás de Federmann, Sebastián de Belalcázar y Walter Raleigh organizaron costosas expediciones militares buscando el reino dorado.
- Las expediciones científicas de Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland en 1800 comprobaron que la legendaria Laguna Parima era en realidad un valle de inundación estacional.
¿Qué fue El Dorado y cómo influyó en la exploración de América del Sur?
El Dorado es una de las leyendas más célebres de la historia americana, concebida originalmente como un ritual indígena de ofrenda y transformada por los conquistadores europeos en el mito de un reino o ciudad fabulosa hecha enteramente de oro. Este relato impulsó innumerables expediciones geográficas y militares a través de los territorios de las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Brasil durante los siglos XVI y XVII.
¿Cuál fue el verdadero origen histórico de la leyenda de El Dorado?
El mito tiene su raíz histórica en una ceremonia real practicada por el pueblo muisca en el altiplano cundiboyacense, específicamente en la laguna de Guatavita. Según las crónicas de la conquista, durante la investidura de un nuevo cacique, este era cubierto completamente con polvo de oro y transportado en una balsa hacia el centro de la laguna, donde arrojaba piezas de oro y esmeraldas como ofrenda a sus divinidades. Esta práctica dejó de llevarse a cabo mucho antes de la llegada de los españoles, pero la noticia de las riquezas y de este ritual trascendió rápidamente entre los conquistadores instalados en la costa caribeña y en Quito, dando pie a la búsqueda incesante del tesoro.
¿Cómo influyó el pueblo muisca y la ceremonia de la balsa en el descubrimiento de nuevos territorios?
Las noticias sobre la abundancia de metales preciosos entre los muiscas motivaron expediciones militares desde múltiples puntos cardinales. Gonzalo Jiménez de Quesada partió desde Santa Marta siguiendo el curso del río Magdalena hasta alcanzar el altiplano cundiboyacense, donde conquistó a la Confederación muisca y fundó la ciudad de Santa Fe de Bogotá. Paralelamente, conquistadores como Sebastián de Belalcázar desde Quito y Nicolás de Federmann desde Coro convergieron en la misma sabana tras enterarse de la provincia rica en oro, consolidando la exploración de los Andes septentrionales y revelando la compleja geografía de la región.
¿De qué manera evolucionó el mito hacia la búsqueda de un reino en la Guayana?
Con el paso de las décadas y la escasez de grandes tesoros en los altiplanos ya dominados, la ubicación geográfica de El Dorado comenzó a trasladarse en la imaginación europea hacia las vastas selvas y cuencas fluviales del oriente venezolano y el escudo guayanés. Exploradores como Diego de Ordás, Jerónimo de Ortal, Felipe von Hutten y Antonio de Berrío recorrieron los ríos Orinoco, Meta y Guaviare buscando la mítica provincia de los omeguas o la fabulosa ciudad de Manoa. En los mapas de la época se llegó a plasmar un enorme espejo de agua conocido como la Laguna Parima, supuestamente circundada por montañas de oro, alimentando una obsesión cartográfica que perduró durante los siglos siguientes.
¿Qué papel desempeñó el navegante Walter Raleigh en la perpetuación de la leyenda?
El corsario y explorador inglés Walter Raleigh capturó al gobernador Antonio de Berrío en 1595 y se adentró en el río Orinoco con el propósito de asegurar el territorio para la Corona británica y confiscar sus riquezas. Tras su regreso a Inglaterra, Raleigh publicó relatos muy detallados sobre el imperio de las Guayanas y la ciudad de Manoa, lo que reavivó el interés europeo en la zona. Una segunda expedición en 1617 terminó en fracaso militar tras un enfrentamiento con fuerzas españolas en el fuerte de Santo Tomé de Guayana, acontecimiento que derivó en la ejecución de Raleigh en Londres por desobedecer las órdenes reales respecto a los dominios españoles.
¿Cómo se intentó comprobar la existencia de los tesoros mediante el desagüe de lagunas?
La persistente creencia de que las aguas de las lagunas sagradas albergaban inmensas ofrendas de oro arrojadas por los sacerdotes muiscas motivó diversos proyectos de ingeniería en los siglos posteriores a la conquista. Hernán Pérez de Quesada y particulares posteriores intentaron desaguar parcialmente la laguna de Guatavita y la laguna Siecha mediante cortes en la roca y túneles de drenaje. Aunque se recuperaron algunas piezas prehispánicas de oro, esmeraldas y cerámicas, los esfuerzos demostraron que el volumen de lodo acumulado superaba con creces el valor de los tesoros rescatados, concluyendo los intentos formales de excavación en el siglo XIX.
¿Cómo se desmintió definitivamente la existencia geográfica del mito?
La supuesta existencia de la Laguna Parima y de un imperio dorado en el interior del continente fue cuestionada de forma rigurosa por las exploraciones científicas de finales del siglo XVIII y principios del XIX. La expedición de Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland en 1800 demostró en el terreno que el fenómeno geográfico detrás del mito era simplemente el régimen estacional de inundaciones de la sabana y del río Parime, que durante la época de crecidas cubría extensas superficies planas y simulaba un mar interior. A partir de estas observaciones cartográficas y científicas, la geografía moderna eliminó definitivamente el mítico lago de los mapas.
Sources & Further Reading
- Crónicas de El Dorado - Oscar Rodríguez Ortíz, Editorial de la Universidad.
- Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente - Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland.
- Museo del Oro: patrimonio milenario de Colombia - Clara Isabel Botero Cuervo, Banco de la República, Bogotá, 2007.
- La balsa muisca y el Dorado - Biblioteca Luis Ángel Arango / Banrepcultural. Enlace oficial
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