¿Qué fue el Paleolítico inferior y cuáles son sus características principales?
Descubre los orígenes, las especies de homininos, las industrias líticas olduvayense y achelense, y la evolución durante el Paleolítico inferior.
En pocas palabras
- El Paleolítico inferior es la etapa inicial de la Edad de Piedra, abarcando desde hace aproximadamente 2,5 millones hasta 127 000 años antes del presente.
- Se caracteriza por la presencia de dos tradiciones tecnológicas líticas principales: el olduvayense (modo 1) y el achelense (modo 2).
- Comprende la evolución de múltiples especies de homininos, desde los Australopithecus y Homo habilis hasta Homo erectus y Homo heidelbergensis.
¿Qué fue el Paleolítico inferior y cuáles son sus características principales?
El Paleolítico inferior constituye la etapa inicial y más extensa de la prehistoria humana, abarcando desde hace aproximadamente 2,5 millones de años hasta cerca de 127 000 o 125 000 años antes del presente. Este periodo se alinea cronológicamente con gran parte del Pleistoceno e incluye las fases geológicas del Gelasiense, Calabriense y Chibaniense. Durante esta dilatada fase temporal, el planeta experimentó importantes oscilaciones térmicas y cambios climáticos globales que transformaron los ecosistemas boscosos en sabanas abiertas, propiciando adaptaciones biológicas fundamentales como el bipedismo en los homininos. Asimismo, se caracteriza por el surgimiento y la evolución muy lenta de dos tradiciones tecnológicas principales para la talla de la piedra: la industria olduvayense o modo técnico 1 y la achelense o modo técnico 2.
¿Cómo influyeron los cambios climáticos del Mioceno y Plioceno en el surgimiento de los homininos?
Hace aproximadamente diez millones de años, un incremento generalizado de la aridez global redujo progresivamente los densos bosques tropicales del Viejo Mundo hacia las zonas ecuatoriales de África y Asia. En el territorio africano situado al oeste del valle del Rift se mantuvieron las condiciones húmedas, mientras que el sector oriental experimentó una disminución drástica de las precipitaciones que transformó el entorno en un bosque seco con claros abiertos. Esta mutación paisajística impulsó el desarrollo de la locomoción bípeda como una ventaja adaptativa ventajosa para los homininos ante la merma de masas arbóreas. La liberación consiguiente de las manos permitió la manipulación de objetos y la evolución progresiva del pulgar oponible. Sucesivamente aparecieron taxones tempranos como Orrorin tugenensis, el género Ardipithecus y las distintas especies del género Australopithecus, cuyos rasgos anatómicos reflejaban una adaptación cada vez más marcada a los espacios abiertos de la sabana africana.

¿De qué manera se desarrolló el género Homo y cuáles fueron sus primeras herramientas en el olduvayense?
El surgimiento del género Homo, representado de forma destacada por Homo habilis y contemporáneos como Homo rudolfensis, coincidió con el inicio del Pleistoceno y con la consolidación de paisajes de sabana abierta que exigieron una diversificación dietética hacia el consumo de carne. En yacimientos emblemáticos de África oriental, como la garganta de Olduvai en Tanzania o los hallazgos en Etiopía, estos homininos asociaron su presencia a las primeras industrias líticas conocidas, denominadas olduvayense o modo técnico 1. Esta tecnología se basaba en la elaboración sumamente elemental de cantos tallados y guijarros mediante percusión directa para extraer lascas y conseguir filos cortantes aptos para raspar y despiezar restos de animales obtenidos frecuentemente mediante el carroñeo activo.


¿Cómo se produjo la primera salida de África y la expansión hacia Eurasia?
Con la aparición de Homo ergaster hace aproximadamente 1,8 millones de años, dotado de una mayor estatura, proporciones corporales modernas y un volumen encefálico superior, se consolidó una capacidad de desplazamiento que facilitó la salida de los homininos del continente africano hacia Eurasia. Evidencias fósiles y arqueológicas documentan esta expansión temprana en enclaves geográficos distantes como Dmanisi en Georgia, así como registros en el continente asiático asociados a Homo erectus. Paralelamente, la llegada de nuevas técnicas de talla a lo largo del Pleistoceno inferior propició la irrupción del achelense o modo técnico 2, caracterizado por la elaboración de bifaces simétricos trabajados por ambas caras, reflejando una mayor complejidad en las estrategias de caza y en la explotación de los recursos del entorno.


¿Qué aportaron los descubrimientos en la sierra de Atapuerca a la comprensión del Paleolítico inferior europeo?
Las excavaciones arqueológicas en la sierra de Atapuerca, especialmente en el yacimiento de la Gran Dolina en Burgos (España), revolucionaron el conocimiento sobre la colonización humana en Europa al exhumar fósiles humanos datados en unos 800 000 años de antigüedad, clasificados como una especie independiente bajo la denominación de Homo antecessor. Este taxón pionero presentaba un volumen craneal superior a 1000 cm³ y mantuvo industrias líticas de tipo arcaico, aportando asimismo indicios documentales de prácticas de canibalismo intragrupal. La investigación en este complejo kárstico amplió la secuencia evolutiva regional al conectar con los posteriores registros de Homo heidelbergensis en la Sima de los Huesos.

¿Cuáles fueron las evidencias de comportamiento social, simbólico y de subsistencia en el Paleolítico inferior tardío?
Durante las fases más avanzadas del Pleistoceno medio, especies como Homo heidelbergensis protagonizaron un desarrollo notable en las estrategias de subsistencia, evidenciado por el uso de lanzas de madera conservadas en yacimientos europeos como Schöningen y la consolidación de la caza sistemática de grandes mamíferos. En este periodo se documentan también indicios tempranos de comportamientos sociales y simbólicos complejos, tales como la posible acumulación intencionada de individuos en la Sima de los Huesos o la estructuración de espacios habitacionales temporales mediante ramas y postes reflejada en yacimientos como Terra Amata en Francia. Asimismo, el dominio cultural del fuego comenzó a generalizarse en diferentes regiones del Viejo Mundo, mejorando la protección frente a climas adversos y optimizando el aprovechamiento nutricional de los alimentos.


Sources & Further Reading
- Fullola, Josep Mª; Nadal, Jordi (2005). Introducción a la prehistoria. La evolución de la cultura humana. Ed. UOC. Barcelona. ISBN: 84-9788-153-2.
- Arsuaga, Juan Luis (2004). El collar del Neandertal. En busca de los primeros pensadores. Random House Mondadori. Barcelona. ISBN: 84-9759-298-0.
- Harris, Marvin (2002). Introducción a la antropología general. Alianza Editorial. Madrid. ISBN: 84-206-8174-1.
- Sahnouni, Mohamed et al. (2018). «1.9-million- and 2.4-million-year-old artifacts and stone tool–cutmarked bones from Ain Boucherit, Algeria». Science, 362(6420): 1297-1301. DOI: 10.1126/science.aau0008.
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