Neurociencia y Bioquímica 4 min de lectura

¿Qué son las catecolaminas y cómo funcionan en el organismo?

Descubre qué son las catecolaminas, cómo se sintetizan, su metabolismo, receptores y su papel fundamental como hormonas y neurotransmisores.

En pocas palabras

  • Las catecolaminas actúan tanto como hormonas endocrinas en el torrente sanguíneo como neurotransmisores en el sistema nervioso.
  • Se sintetizan a partir del aminoácido tirosina mediante una ruta enzimática en la que la tirosina hidroxilasa limita la velocidad del proceso.
  • Su inactivación se produce principalmente por recaptación celular y degradación enzimática a través de la MAO y la COMT.

¿Qué son las catecolaminas y cómo funcionan en el organismo?

En este artículo exploraremos la naturaleza bioquímica de las catecolaminas, su síntesis a partir de la tirosina, sus rutas metabólicas, los receptores adrenérgicos y dopaminérgicos involucrados, así como su influencia en el sistema nervioso y la respuesta inmunitaria.

¿Qué son exactamente las catecolaminas y dónde se originan?

Las catecolaminas o aminohormonas son sustancias químicas que desempeñan un papel dual en el organismo, actuando tanto como hormonas en el torrente sanguíneo como neurotransmisores en las terminaciones nerviosas. Este grupo incluye principalmente a la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina, las cuales comparten una estructura molecular compuesta por un anillo de benceno con dos grupos hidroxilos (conocido como catecol), una cadena intermedia y un grupo amino terminal. Estas moléculas son producidas fundamentalmente por las glándulas suprarrenales, donde ejercen funciones endocrinas, y en las fibras postganglionares del sistema nervioso simpático, donde facilitan la comunicación sináptica para preparar al cuerpo ante situaciones de actividad física intensa o estrés.

¿Cómo se produce la biosíntesis de las catecolaminas en las células?

La síntesis de las catecolaminas comienza a partir del aminoácido tirosina y se lleva a cabo principalmente en las células cromafines de la médula adrenal y en las fibras nerviosas especializadas. La enzima limitante de la velocidad en esta ruta metabólica es la tirosina hidroxilasa, la cual cataliza la adición de un grupo hidroxilo a la tirosina para transformarla en L-dopa mediante el uso de oxígeno molecular y biopterina como cofactor. Posteriormente, la enzima DOPA descarboxilasa convierte la L-dopa en dopamina. A su vez, la dopamina es transformada en noradrenalina por acción de la dopamina beta-hidroxilasa dentro de las vesículas sinápticas, y finalmente, la noradrenalina puede convertirse en adrenalina mediante la acción de la feniletanolamina N-metiltransferasa.

Esquema de la biosíntesis de las catecolaminas a partir de la tirosina
Biosíntesis de las catecolaminas detallando las enzimas y pasos metabólicos involucrados.

De qué manera se inactivan y metabolizan las catecolaminas en el cuerpo?

Una vez liberadas, las catecolaminas tienen una vida media muy breve en la circulación sanguínea, que se extiende apenas por unos minutos. Su inactivación se produce primordialmente a través de mecanismos de recaptación llevados a cabo por las neuronas que las liberan y por las células gliales circundantes, utilizando transportadores específicos como el NET y el DAT. Tras la recaptación, estas aminas son degradadas y catabolizadas por dos enzimas principales: la monoamino oxidasa (MAO), situada en la membrana externa de las mitocondrias, y la catecol-o-metiltransferasa (COMT), presente en diversos tejidos y en los eritrocitos. Este proceso de desaminación y metilación da lugar a metabolitos específicos, entre los cuales destacan el ácido homovanílico para la dopamina y el 3-metoxi-4-hidroxifenilglicol para la noradrenalina.

¿Cómo interactúan con los receptores adrenérgicos y dopaminérgicos?

Los efectos fisiológicos de las catecolaminas dependen de su unión a receptores específicos de membrana acoplados a diferentes vías de transducción de señales. Los receptores adrenérgicos, que responden a la noradrenalina y la adrenalina, se dividen en tipos alfa y beta, cada uno con subtipos que regulan procesos tan diversos como la contracción y relajación del músculo liso, la broncodilatación y el incremento de la frecuencia cardíaca. Por su parte, los receptores dopaminérgicos se clasifican en familias como D1 y D2, los cuales actúan de manera metabotrópica estimulando o inhibiendo la actividad de la adenilato ciclasa y modulando canales iónicos. Estas complejas interacciones permiten que una misma molécula genere respuestas celulares adaptativas y precisas en función del tejido diana.

¿Qué papel desempeñan en las funciones motrices y en trastornos neurológicos?

En el sistema nervioso central, la dopamina cumple una función primordial en el control de las funciones motoras a través de vías que conectan la sustancia negra con los ganglios basales, especialmente el núcleo caudado. La alteración o degeneración de estas neuronas dopaminérgicas está directamente relacionada con trastornos neurológicos como la enfermedad de Parkinson, caracterizada por la pérdida de la modulación motora fina. Asimismo, las disfunciones en las vías catecolaminérgicas se han asociado históricamente con trastornos del estado de ánimo como la depresión y con patologías psicóticas como la esquizofrenia, lo que ha motivado el desarrollo de fármacos antidepresivos y antipsicóticos dirigidos a modular la recaptación o los receptores de estos neurotransmisores.

¿De qué manera influyen las catecolaminas sobre el sistema inmunitario?

Las investigaciones científicas han demostrado que el estrés y la consiguiente elevación de los niveles de catecolaminas influyen de manera directa en la actividad de las células del sistema inmunitario, las cuales expresan receptores adrenérgicos en su superficie. Durante las respuestas inmunitarias, la noradrenalina y la adrenalina modulan procesos como la quimiotaxis de los macrófagos, la fagocitosis y la proliferación de linfocitos T a través de la activación secuencial de receptores alfa y beta. Este modelo de actuación in vivo se divide habitualmente en fases inductiva, proliferativa y efectora, donde las catecolaminas actúan como reguladores autocrinos y paracrinos que facilitan el inicio de la respuesta defensiva y posteriormente modulan su intensidad para evitar daños tisulares excesivos.

Sources & Further Reading

Joh, T.H., Hwang, O. (1987). Dopamine beta-hydroxylase: biochemistry and molecular biology. Annals of the New York Academy of Sciences, 493, 342-350.

Hoffman, Ronald. (1999). Hypoglycemia. The Holistic M.D.

¿Te ha resultado útil esta respuesta?

Tu voto se guarda en este dispositivo.