¿Qué son los desastres naturales y cómo influye la actividad humana en su impacto?
Analice qué son los desastres naturales, su clasificación, la relación con el cambio climático y el papel crucial de la vulnerabilidad humana.
En pocas palabras
- La mortalidad anual por desastres naturales ha descendido drásticamente en el último siglo, pasando de un promedio de 500 000 fallecidos anuales a cerca de 50 000 en la actualidad.
- Entre 1970 y 2019, los peligros meteorológicos, climáticos e hidrológicos representaron el 74 % de todas las pérdidas económicas reportadas a nivel mundial.
- El costo económico de los desastres naturales se ha más que duplicado desde la década de 1980 en relación con su impacto en el Producto Interior Bruto global.
¿Qué son los desastres naturales y cómo influye la actividad humana en su impacto?
Los desastres de origen natural o catástrofes de origen natural hacen referencia a las enormes pérdidas materiales y de vidas humanas ocasionadas por eventos catastróficos o fenómenos físicos extremos, como terremotos, inundaciones, tsunamis, deslizamientos de tierra y epidemias. Sin embargo, en el ámbito científico y de gestión de riesgos, existe un consenso creciente de que la naturaleza por sí sola no genera desastres; un sismo o una intensa lluvia son procesos ecológicos normales. El verdadero desastre surge cuando estos fenómenos interactúan con asentamientos humanos vulnerables, falta de prevención y una precaria planificación territorial.
¿Por qué los expertos prefieren hablar de desastres socionaturales?
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), los desastres no son puramente naturales, sino el resultado de omisiones humanas, vulnerabilidad social e intervenciones inadecuadas en el entorno. Por ejemplo, un huracán que transita por mar abierto no constituye un desastre a menos que impacte una embarcación o zona poblada. La gravedad de una catástrofe depende de los parámetros físicos del evento y del grado de exposición de las comunidades. La actividad humana en áreas de alta probabilidad de amenazas, combinada con la falta de instrumentación, sistemas de alerta y medidas de seguridad adecuadas, transforma un fenómeno físico en una tragedia humanitaria y económica.

¿Cómo se clasifican los principales fenómenos físicos y avalanchas?
Los eventos que desencadenan estas emergencias se agrupan en diversas categorías según su naturaleza. Los movimientos de masas incluyen las avalanchas y los corrimientos de tierra. Una avalancha es un desplazamiento brusco de nieve, hielo, roca y vegetación por una ladera, constituyendo un grave peligro invernal en regiones montañosas. Por su parte, los corrimientos de tierra involucran el arrastre de lodo, rocas y fragmentos estructurales, desencadenados frecuentemente por sismos, erupciones volcánicas o lluvias prolongadas. Un hito histórico devastador ocurrió el 9 de octubre de 1963 en la presa del Vajont, en Italia, donde un inmenso deslizamiento de bosque y roca provocó una ola masiva que destruyó poblaciones vecinas y cobró la vida de unas 2000 personas.

¿De qué manera influyen los fenómenos atmosféricos extremos y las tormentas?
Los factores meteorológicos extremos engloban olas de calor, tormentas de granizo, sequías prolongadas, ciclones tropicales y tornados. Los ciclones tropicales —conocidos como huracanes en el Atlántico y noreste del Pacífico, tifones en el noroeste del Pacífico y ciclones en el Índico— se forman sobre los océanos cálidos mediante la evaporación del agua y la rotación impulsada por el efecto Coriolis. Asimismo, las tormentas eléctricas severas pueden generar rayos y supercélulas capaces de producir tornados con vientos destructivos superiores a los 500 km/h, como el registrado en Moore, Oklahoma, el 3 de mayo de 1999. Las tormentas de granizo y las sequías prolongadas afectan de forma directa la seguridad alimentaria mundial al arruinar campos agrícolas y agotar los recursos hídricos.

¿Qué riesgos implican las erupciones volcánicas y los impactos geológicos?
La dinámica interna de la Tierra genera eventos de alto poder destructivo como los terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas. Los sismos ocurren debido al movimiento de las placas tectónicas, liberando ondas sísmicas que sacuden la superficie y derrumban estructuras deficientemente construidas. Cuando estos movimientos se originan bajo el fondo marino, pueden desplazar grandes volúmenes de agua y originar tsunamis u olas gigantescas en las costas. Adicionalmente, las erupciones volcánicas y fenómenos limnícos —como la repentina liberación de dióxido de carbono desde lagos profundos como el lago Nyos en Camerún en 1986— demuestran la capacidad letal de los procesos geológicos y geoquímicos internos del planeta.

¿Cómo impacta el cambio climático en la frecuencia de estas catástrofes?
El cambio climático antropogénico ha alterado el régimen climático global, incrementando de forma notable la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) ha confirmado en sus evaluaciones que un clima en transformación genera eventos sin precedentes históricos. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la UNDRR, entre 1970 y 2019 los peligros meteorológicos, climáticos e hidrológicos representaron el 50 % de todos los desastres registrados y el 74 % de las pérdidas económicas mundiales. Las inundaciones y sequías asociadas al ciclo del agua encabezan este incremento, provocando estragos severos en la economía global y duplicando el impacto sobre el Producto Interior Bruto (PIB) mundial desde la década de 1980.

¿Cuáles son las iniciativas internacionales para la reducción del riesgo?
Ante el crecimiento exponencial de las pérdidas humanas y materiales a lo largo de las décadas, organismos internacionales han impulsado marcos de acción globales. Las Naciones Unidas declararon la década de 1990 como el Decenio Internacional para la Reducción de Desastres, promoviendo la inclusión de la gestión de riesgos en las políticas de desarrollo sostenible. Posteriormente, conferencias mundiales celebradas en Kobe, Japón, establecieron directrices para fortalecer las capacidades locales y nacionales frente a las catástrofes. Asimismo, se instituyó el Día Internacional para la Reducción de los Desastres cada 13 de octubre para fomentar la concienciación pública mediante simulacros, educación preventiva y una mejor convivencia con los ciclos naturales.

Sources & Further Reading
- Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2021). Atlas de la OMM sobre mortalidad y pérdidas económicas debidas a fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos (1970–2019). Ginebra, Suiza. ISBN: 978-92-63-31267-9. Disponible en: UN CC:Learn
- Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). (2022). AR6 Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Ginebra, Suiza. Disponible en: IPCC official website
- David Wallace-Wells. (2022). «Beyond Catastrophe A New Climate Reality Is Coming Into View». The New York Times. Disponible en: The New York Times
- Hannah Ritchie y Max Roser. (2021). «Natural Disasters». Our World in Data. Disponible en: Our World in Data
- Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR). Antecedentes del Día Internacional para la Reducción de los Desastres. Disponible en: Naciones Unidas
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