¿Quién fue Francisca Josefa del Castillo y cuál fue su legado en la literatura colonial?
Conozca la vida, la obra mística y el contexto histórico de la escritora neogranadina Francisca Josefa del Castillo en este artículo biográfico detallado.
En pocas palabras
- Francisca Josefa del Castillo nació en Tunja el 6 de octubre de 1671 y falleció el 7 de agosto de 1742.
- Ingresó al Convento de Santa Clara la Real en Tunja a los 18 años y profesó sus votos religiosos en 1694.
- Escribió obras fundamentales de la literatura mística colonial como Vida y Afectos espirituales.
- Fue elegida abadesa de su convento en cuatro periodos diferentes: 1715, 1718, 1729 y 1738.
¿Quién fue Francisca Josefa del Castillo y cuál fue su legado en la literatura colonial?
Francisca Josefa de la Concepción del Castillo y Guevara, conocida habitualmente como Francisca Josefa del Castillo, la Madre Castillo o la Madre del Castillo, fue una monja clarisa, autobiógrafa y destacada escritora mística del periodo virreinal en el Nuevo Reino de Granada. Nacida en Tunja en octubre de 1671 y fallecida en la misma ciudad el 7 de agosto de 1742, su obra escrita es considerada una de las cumbres de la literatura mística y colonial de Hispanoamérica, destacando por la profundidad de sus reflexiones espirituales y su dominio del idioma.
¿Cómo fueron los orígenes familiares y la infancia de Francisca Josefa del Castillo?
Francisca Josefa del Castillo descendía de una familia vinculada al poder colonial. Su padre, el licenciado Don Francisco Ventura del Castillo y Toledo, era oriundo de la Villa de Escavilles en Toledo, España, y había llegado al territorio neogranadino en 1661 tras ser enviado por la Corona como teniente de corregidor y alcalde mayor de minas. Su madre, María Guevara Niño y Rojas, pertenecía a una familia tunjana de origen vasco. Francisca fue la menor de los cuatro hijos del matrimonio, aunque otras versiones apuntan a que pudo ser la quinta de nueve hermanos. Desde temprana edad mostró una fuerte inclinación hacia la soledad y el retiro, manifestando un carácter introspectivo y una temprana sensibilidad religiosa fomentada por las lecturas piadosas introducidas por su madre, entre las que sobresalía la obra de Santa Teresa de Jesús.

¿Por qué decidió ingresar al Convento de Santa Clara la Real en Tunja?
A los dieciocho años de edad, y tras superar la firme oposición de su entorno familiar, Francisca Josefa ingresó al Convento de Santa Clara la Real ubicado en Tunja. Tras pasar dos años en calidad de seglar y dos adicionales como novicia, realizó su profesión solemne como monja el 24 de septiembre de 1694, a la edad de veintitrés años, adoptando el nombre religioso de Francisca Josefa de la Concepción. Durante su etapa conventual adquirió su propia celda, la cual contaba con una tribuna orientada hacia la capilla y un ventanal con vista a un huerto frutal, espacio que en la actualidad se ha consolidado como un punto de interés histórico y turístico dentro del complejo monástico.

¿Cuáles fueron sus obras literarias más importantes y cómo se conservaron?
La producción literaria de la Madre del Castillo comprende principalmente dos grandes textos: su autobiografía, titulada simplemente Vida, iniciada alrededor de 1713 por mandato de su confesor Diego de Tapia, y los Afectos espirituales, una recopilación de escritos líricos y prosas inspirados en vivencias místicas redactados por orden inicial del padre Francisco de Herrera. Asimismo, compuso numerosas piezas breves en verso y prosa. Sus manuscritos fueron recopilados y dados a conocer póstumamente por su sobrino, Antonio María del Castillo y Alarcón, quien logró publicar Vida en Filadelfia en 1817 y los Afectos espirituales en Bogotá en 1843, integrando su nombre de manera definitiva en la historia de las letras hispanoamericanas.
¿Qué influencias teológicas y estéticas marcaron su pensamiento místico?
La formación intelectual y espiritual de Francisca Josefa estuvo influenciada por la lectura de grandes místicos y teólogos como San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y Santo Tomás de Aquino. Su obra refleja una sólida base de la escolástica y de la estética aristotélico-tomista, donde el arte y la escritura cumplen la función de guiar el alma hacia el Sumo Bien y la perfección moral. Su poesía, exemplified en composiciones como el Afecto 45 titulado Deliquios del Divino Amor en el corazón de la criatura, utiliza un lenguaje alegórico y afectivo para describir el tránsito del alma terrenal hacia la unión mística con lo divino, sirviendo como testimonio del ascetismo practicado en los claustros virreinales.
¿Qué cargos de responsabilidad desempeñó dentro de su comunidad religiosa?
A lo largo de su prolongada vida conventual, la Madre Francisca Josefa no solo se dedicó a la escritura y a la oración, sino que asumió múltiples responsabilidades administrativas y de servicio comunitario en el Convento de Santa Clara la Real. Desempeñó oficios tales como sacristana, partera, enfermera, maestra de novicias, escucha, secretaria y gradera, además de aprender a tocar el órgano para las celebraciones litúrgicas. Su liderazgo y el reconocimiento de sus hermanas de hábito quedaron demostrados al ser elegida abadesa de su comunidad en cuatro ocasiones distintas: en los años 1715, 1718, 1729 y 1738.
Sources & Further Reading
Domínguez de Urrejolabeitia, Francisco, Breve noticia de la patria y padres de la V.M. y observante religiosa, Francisca Josefa de la Concepción.
Castillo, Francisca Josefa de la Concepción de Castillo, Su Vida, Prólogo de Ángela Inés Robledo (Biblioteca Ayacucho, 2007).
Achury Valenzuela, Darío, Análisis Crítico de los Afectos Espirituales de Sor Francisca Josefa del Castillo (Ministerio de Educación de Colombia, 1952).
Tu voto se guarda en este dispositivo.
