Historia de España y Portugal 5 min de lectura

¿Cómo se originó y qué estipuló el Tratado de Alcaçovas entre Castilla y Portugal?

Conozca los antecedentes, la negociación, el contenido y las consecuencias históricas del Tratado de Alcaçovas de 1479 entre Castilla y Portugal.

En pocas palabras

  • El Tratado de Alcaçovas se firmó el 4 de septiembre de 1479 en la villa portuguesa del mismo nombre.
  • Puso fin a la Guerra de Sucesión Castellana entre los partidarios de Isabel y Fernando y los de Juana la Beltraneja junto a Portugal.
  • Repartió las posesiones atlánticas, otorgando a Portugal el monopolio de Guinea y las islas africanas, y reconociendo a Castilla la soberanía sobre las islas Canarias.
  • Las Tercerías de Moura resolvieron el conflicto dinástico mediante la renuncia de Juana de Castilla a sus títulos y el enlace matrimonial entre la infanta Isabel y el príncipe Alfonso de Portugal.

¿Cómo se originó y qué estipuló el Tratado de Alcaçovas entre Castilla y Portugal?

El Tratado de Alcaçovas fue un pacto trascendental firmado el 4 de septiembre de 1479 en la villa portuguesa del mismo nombre. Este acuerdo puso fin formalmente a las hostilidades derivadas de la guerra de sucesión castellana y estableció un reparto inicial de las zonas de influencia marítima y colonial en el océano Atlántico entre las coronas de Castilla y Aragón, por un lado, y el reino de Portugal, por el otro. A lo largo de este artículo se examinan sus causas, los acuerdos específicos alcanzados y su repercusión posterior en la historia de la península ibérica y la exploración atlántica.

Registro de archivo de la notificación de los reyes a Diego de Merlo sobre el tratado
Registro de archivo de la notificación que los reyes hicieron en marzo de 1480 a su asistente en Sevilla, Diego de Merlo, acerca del tratado acordado en Alcaçovas.

¿Cuáles fueron los antecedentes y el desarrollo de la Guerra de Sucesión Castellana que motivaron el tratado?

El conflicto armado estalló tras el fallecimiento del rey Enrique IV de Castilla en 1474, momento en el cual se disputaron el trono su hija Juana —conocida por sus detractores como «la Beltraneja»— y su hermanastra Isabel, casada con el príncipe heredero Fernando de Aragón. Juana contaba con el respaldo de una parte importante de la alta nobleza castellana y del rey Alfonso V de Portugal, mientras que Isabel y Fernando consolidaron el apoyo de la Corona de Aragón y de los sectores nobiliarios afines. Las operaciones militares terrestres en la meseta norte se inclinaron a favor del bando isabelino tras la batalla de Toro en 1476, lo que desplazó el núcleo del enfrentamiento hacia el ámbito marítimo y comercial en el océano Atlántico, donde las flotas castellanas y portuguesas competían por el control de las rutas hacia Guinea y sus riquezas. La incapacidad portuguesa para triunfar en tierra y la derrota naval castellana crearon las condiciones propicias para buscar una salida diplomática en 1479.

¿Cómo se desarrollaron las negociaciones y la firma definitiva del acuerdo entre los monarcas ibéricos?

Las primeras conversaciones de paz preliminares se celebraron entre la reina Isabel de Castilla y su tía Beatriz de Portugal en el castillo de Alcántara en marzo de 1479. El proceso negociador avanzó de manera decisiva cuando Juana de Castilla manifestó públicamente su voluntad de ingresar en un monasterio, disipando así el principal escollo dinástico. Los delegados plenipotenciarios encargados de redactar el texto definitivo fueron Rodrigo Maldonado por parte de Castilla y Aragón, y João da Silveira por parte de Portugal. El documento fue suscrito el 4 de septiembre de 1479 en Alcaçovas, siendo ratificado de forma inmediata por el rey Alfonso V de Portugal y posteriormente por los Reyes Católicos en sendos actos celebrados en Trujillo y Toledo, además de recibir la confirmación pontificia mediante la bula Aeterni regis emitida por el papa Sixto IV en 1481.

Ratificación por Isabel I de Castilla de las paces firmadas con Portugal
Ratificación por Isabel I de Castilla de las paces firmadas con Portugal para poner fin a la Guerra de Sucesión.

¿Cómo se repartieron las zonas de influencia en el océano Atlántico entre Castilla y Portugal?

El núcleo territorial del tratado consistió en una delimitación estricta de los espacios atlánticos en disputa. Portugal mantuvo el reconocimiento exclusivo sobre sus posesiones de Guinea con sus minas de oro, las islas de la Madera, Porto Santo, Deserta, las Azores y las islas de Cabo Verde, además de obtener la exclusividad para la conquista del reino de Fez en el norte de África. En contrapartida, a Castilla y León se le reconoció de forma expresa la soberanía sobre las islas Canarias, abarcando las ya conquistadas —como Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro— y aquellas pendientes de pacificación o conquista. Asimismo, se fijó el reconocimiento para que la Corona portuguesa percibiera el impuesto denominado quinto real en los puertos castellanos respecto a los barcos que comerciaban con las costas africanas.

Reconstrucción actual de una carabela portuguesa
Reconstrucción actual de una carabela portuguesa, embarcación clave en la expansión atlántica del siglo XV.

¿Qué estipulaban las Tercerías de Moura en relación con el conflicto dinástico y los enlaces matrimoniales?

En paralelo al tratado territorial, se articularon las llamadas tercerías de Moura para resolver de manera definitiva la cuestión sucesoria en Castilla. Por un lado, a Juana de Castilla se le impuso la renuncia formal a todos sus títulos nobiliarios y regios, dándosele a elegir entre contraer matrimonio con el príncipe heredero Juan de Aragón al cumplir la mayoría de edad o ingresar en un convento, opción religiosa por la que finalmente optó en noviembre de 1480. Por otro lado, se pactó el compromiso matrimonial entre la infanta Isabel de Aragón —hija primogénita de los Reyes Católicos— y el príncipe Alfonso de Portugal, único hijo legítimo del rey Juan II de Portugal. Los contrayentes debían residir temporalmente en régimen de tercerías en el castillo de Moura, y la dote estipulada para la novia funcionó en la práctica como la indemnización de guerra que Castilla satisfizo a la corona portuguesa.

¿De qué manera influyó el Tratado de Alcaçovas en los viajes de exploración y el posterior descubrimiento de América?

A raíz de la llegada de Cristóbal Colón tras su primer viaje en 1493, la corte portuguesa reclamó que los nuevos territorios descubiertos pertenecían a su jurisdicción conforme a lo estipulado en Alcaçovas. Si bien el texto original del tratado no mencionaba paralelos geográficos ni hacía uso explícito de líneas de latitud, las tensiones diplomáticas subsiguientes obligaron a los Reyes Católicos a solicitar la intervención papal mediante las bulas alejandrinas y, posteriormente, a renegociar los límites territoriales con Portugal, culminando en la firma del Tratado de Tordesillas en 1494. No obstante, durante los preparativos de las expediciones colombianas, la Corona castellana recordó reiteradamente a sus marinos la prohibición estricta de navegar hacia la Mina de Oro y los territorios africanos asignados a Portugal en virtud de Alcaçovas.

Sources & Further Reading

África versus América: la fuerza del paradigma por Luisa Isabel Álvarez de Toledo (Fundación Casa Medina-Sidonia, 2006). Disponible en formato PDF.

La guerra civil castellana y el enfrentamiento con Portugal (1475-1479) por Vicente Ángel Álvarez Palenzuela (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2006).

Europeans in West Africa, 1450-1560 por John W. Blake (The Hakluyt Society, Londres, 1941).

European Treaties Bearing on the History of the United States and Its Dependencies por Frances Gardiner Davenport (Carnegie Institution, Washington, D.C., 1917).

Colón y su secreto: el predescubrimiento por Juan Manzano y Manzano (Cultura Hispánica, Madrid, 1982).

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