¿Cómo se desarrolló la Batalla de Cabañas en 1638 y qué impacto tuvo para la Monarquía Hispánica?
Análisis histórico detallado de la Batalla de Cabañas de 1638, donde la armada de Carlos de Ibarra defendió con éxito las Indias frente a los holandeses.
En pocas palabras
- La Batalla de Cabañas tuvo lugar entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre de 1638 frente a las costas de Cuba.
- La armada de la Monarquía Hispánica estuvo comandada por el general Carlos de Ibarra.
- La flota de las Provincias Unidas de los Países Bajos fue dirigida por el almirante Cornelius Jol, conocido como 'Pie de Palo'.
- El rey premió a Carlos de Ibarra con los títulos de vizconde de Centenera y marqués de Taracena por su victoria.
¿Cómo se desarrolló la Batalla de Cabañas en 1638 y qué impacto tuvo para la Monarquía Hispánica?
La Batalla de Cabañas, ocurrida a finales de agosto y principios de septiembre de 1638 frente a las costas de Cuba, representó uno de los enfrentamientos navales más notables de la guerra de los Ochenta Años entre la Monarquía Hispánica y las Provincias Unidas de los Países Bajos. El conflicto se desencadenó cuando una flota neerlandesa al mando del almirante Cornelius Jol intentó interceptar la estratégica Flota de Indias española.
¿Qué motivó el enfrentamiento entre la armada española y la flota holandesa en 1638?
El origen del conflicto militar se halla en las operaciones de la Flota de Tierra Firme, dirigida por el general Carlos de Ibarra, que zarpó de Cádiz en abril de 1638. Durante su travesía, los buques españoles llegaron a la Isla Tortuga, un conocido refugio de piratas y filibusteros, encontrando las instalaciones vacías. Ante esta ausencia, las fuerzas españolas arrasaron el asentamiento. Al enterarse de estos movimientos, el almirante neerlandés Cornelius Jol, conocido como 'Pie de Palo', zarpó desde Texel en mayo de 1638 al frente de una considerable fuerza naval con el objetivo directo de capturar la Flota de Indias. Tras reunirse con otros galeones en las Antillas, la armada bátava se posicionó en las inmediaciones de La Habana con la intención de sorprender a los convoyes españoles.
¿Cómo se prepararon las fuerzas navales de ambos bandos antes del combate?
La escuadra española de Tierra Firme estaba integrada por siete galeones, un patache y siete buques mercantes, destacando unidades como la capitana San Mateo y la almiranta San Marcos bajo el mando de capitanes como Bartolomé de la Riva y Sancho de Urdanivia. Por su parte, la armada de las Provincias Unidas llegó a reunir hasta diecisiete galeones en su formación inicial. Gracias a la llegada oportuna de un aviso a La Habana, la Flota de Nueva España logró eludir el peligro y no fue interceptada, pero la flota de Tierra Firme de Ibarra navegó sin conocimiento previo de la presencia enemiga tras haber salido de Cartagena de Indias a principios de agosto.
¿De qué manera táctica se libró el primer gran enfrentamiento el 30 de agosto de 1638?
El 30 de agosto, las naves españolas divisaron el Pan de Cabañas, al oeste de La Habana, donde permanecieron barloventeando hasta que el vigía del galeón Regla avistó las formaciones enemigas. La capitana holandesa y otras tres naves intentaron un ataque de abordaje directo contra la capitana de Carlos de Ibarra. Siguiendo la táctica tradicional española, Ibarra retuvo los disparos hasta encontrarse a corta distancia, momento en el que descargó de forma simultánea toda la artillería y la arcabucería. A pesar de que el buque capitana holandés chocó contra el español y de que Ibarra resultó herido en varias partes del cuerpo, el daño recibido obligó a la nave enemiga a retirarse. Tras ocho horas de intenso cañoneo mutuo entre ambas armadas, los holandeses se replegaron tras sufrir la pérdida de siete buques y ver otros tantos gravemente dañados.
¿Qué ocurrió durante el segundo ataque neerlandés del 3 de septiembre de 1638?
El 3 de septiembre, la flota neerlandesa regresó al combate con diez de sus naves supervivientes para enfrentarse de nuevo a la reducida armada defensora. En esta ocasión, el almirante Cornelius Jol optó por una estrategia de cañoneo a media distancia para aprovechar la superioridad numérica de sus piezas de artillería, concentrando el fuego especialmente sobre el navío de Ibarra. La vanguardia española estuvo liderada por el galeón Carmen, mandado por Sancho de Urdanivia, el cual resistió el embate tras quedar temporalmente separado por el viento. El bombardeo prolongado no logró romper la defensa y, ante la firme resistencia, los holandeses decidieron abandonar definitivamente la contienda.
¿Cuáles fueron las consecuencias políticas y militares de esta victoria española?
Tras la retirada definitiva de la flota enemiga, Carlos de Ibarra mantuvo su posición desafiando a los holandeses e incluso iluminando su nave durante la noche, sin que el adversario volviera a presentarse. El 5 de septiembre, Ibarra reanudó la navegación hacia Veracruz, donde los caudales y mercancías fueron desembarcritados con grandes celebraciones locales. Tras reparar los barcos, la flota regresó a la península ibérica escoltando a la Flota de Nueva España y arribó a Cádiz en julio de 1639. Como reconocimiento a sus méritos militares en la defensa de las rutas oceánicas, el rey recompensó a Carlos de Ibarra otorgándole los títulos nobiliarios de vizconde de Centenera y marqués de Taracena.
Sources & Further Reading
Fernández Duro, Cesáreo. Disquisiciones náuticas. Tomo II. Ministerio de Defensa, Instituto de Historia y Cultura Naval, Madrid, 1996.
Fernández Duro, Cesáreo. La Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Tomo III. Museo Naval, Madrid, 1972.
Búrgos, Augusto de. Blasón de España: libro de oro de su nobleza. Imprenta y estereotipía de M. Rivadeneyra, 1853. Enlace en Google Books
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