Historia de España 5 min de lectura

¿Cómo surgió y evolucionó el Partido Republicano Democrático Federal en España?

Conozca la historia, la ideología y el desarrollo del Partido Republicano Democrático Federal desde su fundación en 1868 hasta su disolución.

En pocas palabras

  • El Partido Republicano Democrático Federal se fundó en 1868 tras la Revolución de septiembre como continuación del Partido Demócrata.
  • Francisco Pi y Margall fue su principal teórico y uno de sus líderes más influyentes, abogando por un modelo de república federal pactada de abajo arriba.
  • El partido desempeñó un papel protagónico durante la Primera República Española en 1873, aunque sufrió profundas divisiones internas entre benévolos, centristas e intransigentes.

¿Cómo surgió y evolucionó el Partido Republicano Democrático Federal en España?

El Partido Republicano Democrático Federal fue una destacada formación política española nacida tras el triunfo de la Revolución de 1868 que puso fin al reinado de Isabel II. Surgió directamente como una evolución del anterior Partido Demócrata fundado en 1849, transformándose para abanderar de manera decidida la instauración de una república federal en el país. Su figura más emblemática y su principal teórico fue Francisco Pi y Margall, quien estructuró doctrinalmente un federalismo de carácter pactista y descentralizador. La influencia de esta organización política se extendió de forma notable por la geografía peninsular, encontrando sus bastiones más sólidos en la zona mediterránea, con especial relevancia en Cataluña y Andalucía.

¿Cómo se originó el partido tras la Revolución de 1868?

El partido se constituyó formalmente a través de sucesivas asambleas celebradas por el antiguo Partido Demócrata en Madrid entre octubre y noviembre de 1868, bajo el liderazgo de figuras como José María Orense. En estas reuniones se decidió adoptar el ideario de la República Federal como la forma idónea de gobierno para España. Esta decisión provocó una escisión interna: aquellos demócratas que consideraban preferible una monarquía democrática abandonaron la formación y fueron conocidos como «cimbrios», mientras que la mayoría optó por el republicanismo. Durante los años siguientes, la organización difundió sus valores mediante ateneos, clubes y una prensa activa, logrando implantación territorial y alcaldías en diversas capitales de provincia en los comicios municipales de diciembre de 1868.

¿Qué debates y divisiones internas marcaron su etapa en el Gobierno Provisional y el reinado de Amadeo I?

Durante el Gobierno Provisional y la posterior monarquía de Amadeo I, el partido sufrió profundas divisiones internas, fundamentalmente entre dos corrientes: los «benévolos» o «transigentes», liderados por Emilio Castelar, que abogaban por la vía legal y la colaboración con los gobiernos liberales; y los «intransigentes», partidarios de la vía insurreccional y de la construcción de la república federal desde los municipios mediante la movilización popular. El llamado Pacto de Tortosa en 1869 y otros acuerdos regionales buscaron dotar a la formación de una estructura orgánica federal basada en los antiguos reinos hispánicos. La tensión entre ambas facciones se tradujo en abstenciones electorales, levantamientos armados en 1869 y desencuentros constantes sobre el acatamiento de la Constitución de 1869.

¿Cuál fue el papel del partido durante la Primera República Española?

La proclamación de la Primera República Española el 11 de febrero de 1873 supuso el acceso del partido a las instituciones de poder, pero también acentuó drásticamente sus fracturas internas. En las elecciones a Cortes Constituyentes de mayo de 1873, la formación obtuvo una amplia victoria debido a la retirada de otros partidos. Sin embargo, el grupo parlamentario se hallaba dividido en facciones enfrentadas: los «intransigentes», la extrema izquierda de la cámara que exigía la construcción del Estado desde abajo mediante cantones; los «centristas» o pimargallianos, que defendían la vía legal pero con una estructuración federal rigurosa; los «demoliberales reformistas» liderados por Nicolás Salmerón; y los «demoliberales individualistas» de Emilio Castelar, situados en la derecha de la cámara. Las discrepancias sobre la aplicación de las reformas y el estallido de la rebelión cantonal debilitaron profundamente la experiencia republicana y provocaron la salida del poder de Pi y Margall.

¿Cómo transcurrió la reorganización y la declinación del partido en el periodo de la Restauración?

Tras el establecimiento de la Restauración borbónica en 1875, el partido quedó inicialmente desorganizado y privado de un liderazgo unificado. A partir de 1880 comenzó una lenta reorganización propiciada por el cambio político en el régimen, aunque con numerosas discrepancias internas y el alejamiento de figuras relevantes como Valentí Almirall. Pese a la labor parlamentaria de Francisco Pi y Margall y otros correligionarios, la influencia de la formación quedó reducida casi de manera exclusiva a Cataluña, donde además compitió y chocó con nuevas corrientes del catalanismo político y otras fuerzas republicanas. Tras la muerte de Pi y Margall en 1901, su sucesor Eduardo Benot no pudo evitar nuevas fracturas internas, lo que condujo a la dispersión de sus miembros hacia formaciones como la Unión Republicana o la Unión Federal Nacionalista Republicana, extinguiéndose como estructura independiente hacia 1910.

¿Qué legado dejó el republicanismo federal en el siglo XX?

El histórico ideario federalista experimentó una reorganización en 1930 con la reaparición del Partido Republicano Federal, el cual fue invitado a participar en el proceso que desembocaría en el cambio de régimen. Tras la proclamación de la Segunda República Española en 1931, el partido obtuvo representación parlamentaria en las Cortes Constituyentes, destacando figuras como el ministro de Industria y Comercio en 1933, José Franchy Roca, y otros diputados vinculados a la tradición pimargalliana. Aunque su peso político ya no era el del siglo XIX, mantuvo viva la reivindicación de la estructura federal del Estado hasta su posterior desaparición en el contexto histórico convulso de la época.

Sources & Further Reading

  • Duarte, Ángel (2013). El republicanismo. Una pasión política. Madrid: Cátedra. ISBN 978-84-376-3132-5.
  • Juliá, Santos (2009). La Constitución de 1931. Madrid: Iustel. ISBN 978-84-9890-083-5.
  • Miguel González, Román (2007). La Pasión Revolucionaria. Culturas políticas republicanas y movilización popular en la España del siglo XIX. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. ISBN 978-84-259-1373-0.
  • Nieto, Alejandro (2021). La Primera República Española. La Asamblea Nacional: febrero-mayo 1873. Granada: Comares. ISBN 978-84-1369-237-1.
  • Vilches, Jorge (2001). Progreso y Libertad. El Partido Progresista en la Revolución Liberal Española. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-6768-4.
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