¿Qué es la industria achelense y cuáles son sus principales características tecnológicas?
Descubre qué es la industria lítica achelense, su datación, su tecnología de bifaces y su expansión mundial durante el Paleolítico inferior.
En pocas palabras
- La industria achelense se originó en África hace aproximadamente 1,65 millones de años.
- El principal elemento tecnológico distintivo de esta cultura es el bifaz, tallado de forma simétrica en ambas caras.
- En Europa, los restos achelenses más antiguos se han datado entre hace 900 000 y 800 000 años, como los hallados en la Cueva Negra en Murcia.
- La tecnología requería el uso combinado de percutores duros y blandos para lograr un acabado preciso en las herramientas.
¿Qué es la industria achelense y cuáles son sus principales características tecnológicas?
La industria achelense, también conocida como modo 2, representa una de las tradiciones tecnológicas más importantes del Paleolítico inferior, caracterizada fundamentalmente por la elaboración de herramientas líticas simétricas talladas en ambas caras, como los bifaces y los hendedores. Esta cultura lítica surgió en África hace aproximadamente 1,65 millones de años y se extendió de manera gradual por diversas regiones de Europa y Asia, asociándose tradicionalmente al desarrollo cognitivo y técnico de homininos como Homo ergaster.

¿Cómo evolucionó la datación y la cronología del Achelense en el continente africano?
El origen del Achelense se sitúa en África oriental hace unos 1,65 millones de años, superando las industrias olduvayenses previas del modo 1. Los restos más antiguos documentados proceden de la región del lago Turkana occidental, en Kenia, expandiéndose posteriormente hacia el valle del Rift mediante yacimientos clave como Olduvai en Tanzania y Konso en Etiopía. Durante las fases posteriores, esta tecnología se desplazó geográficamente y perduró hasta hace unos 180 000 años en zonas como Zambia.

¿De qué manera se descubrió y se reconoció la antigüedad de los bifaces achelenses?
El reconocimiento científico de estas herramientas comenzó a finales del siglo XVIII cuando John Frere envió piezas desde Hoxne a la Royal Academy asociándolas con animales extintos, aunque sus ideas fueron inicialmente ignoradas. Años más tarde, entre 1836 y 1846, Jacques Boucher de Crèvecœur de Perthes defendió la gran antigüedad de los bifaces hallados en el río Somme. Gracias a las posteriores investigaciones de Jean Paul Rigollot en Saint-Acheul y del geólogo Joseph Prestwich, la comunidad científica aceptó finalmente la cronología profunda de estos artefactos.

¿Qué técnicas de talla y materias primas empleaban los fabricantes achelenses?
La tecnología achelense requería una planificación compleja y una secuencia de pasos bien definida para transformar núcleos de piedra en herramientas simétricas. En una primera fase se utilizaba un martillo duro para desbastar el bloque principal mediante grandes lascas, aprovechando a menudo materias primas locales como el basalto, el pedernal, la cuarcita o la caliza. Posteriormente, mediante el empleo de un percutor blando de hueso o madera y una cuidadosa preparación de las plataformas de golpeo, se refinaban los bordes y se lograba el perfil cortante característico de las piezas finales.
¿Cómo se produjo la expansión del Achelense por Europa y Asia?
La difusión de la industria achelense fuera de África abarcó distintas cronologías y geografías. En Oriente Próximo, yacimientos como Ubeidiya en Israel atestiguan su presencia desde hace 1,4 millones de años. En el continente asiático, hallazgos en la India como en Attiramapakkam y en China meridional confirman su arraigo desde hace más de un millón de años. Por su parte, en Europa su aparición se remonta a unos 900 000 u 800 000 años, documentada en enclaves como la Cueva Negra en Murcia y diversos yacimientos en Inglaterra, Francia, Alemania e Italia.

¿Cómo se divide tradicionalmente la secuencia tipológica del Achelense?
Tradicionalmente, la secuencia del Achelense se ha dividido en tres etapas principales —inferior, medio y superior—, a las que en el pasado se sumaban el abbevilliense y el micoquiense para agrupar formas específicas de bifaces toscos o lanceolados. Aunque estas dos últimas denominaciones han dejado de considerarse culturas independientes para pasar a ser descripciones morfológicas, la división clásica permite estudiar la evolución tipológica de las hachas de mano, las raederas, los hendedores y los utensilios sobre lasca a lo largo de los distintos estadios climáticos e interglaciares del Pleistoceno.
Sources & Further Reading
- H. Roche y M. Kibunjia: «Les sites archaéologiques plio-pléistocènes de la formation de Nachukui, West Turkana, Kenya: bilan synthétique 1997-2001», Comptes Rendus de l'Académie des Sciences, 318, 1994.
- José María Bermúdez de Castro: El chico de la gran Dolina, Editorial Crítica, ISBN 978-84-7423-927-0.
- Shanti Pappu et al.: «Early Pleistocene Presence of Acheulian Hominins in South India», Science, 331(6024), 2011.
- J. L. Arsuaga e I. Martínez: La especie elegida, Ediciones Temas de Hoy, ISBN 84-8460-110-2.
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