Historia de España 3 min de lectura

¿Qué fue la Unión Militar Española y cuál fue su papel en la Segunda República?

Descubra la historia, ideología y el papel clandestino de la Unión Militar Española (UME) durante la Segunda República y su conspiración golpista.

En pocas palabras

  • La Unión Militar Española (UME) fue fundada en diciembre de 1933 en Madrid por militares contrarios a las reformas de Manuel Azaña.
  • El general José Sanjurjo ostentó la jefatura suprema nominal de la organización clandestina mientras cumplía condena.
  • La organización incorporó a miles de oficiales y suboficiales y sirvió como red clave de apoyo para el golpe de Estado de julio de 1936.

¿Qué fue la Unión Militar Española y cuál fue su papel en la Segunda República?

La Unión Militar Española (UME) fue una asociación clandestina de jefes y oficiales del Ejército español fundada en Madrid en diciembre de 1933. Surgió en el inicio del segundo bienio de la Segunda República Española impulsada por militares descontentos con las reformas militares de Manuel Azaña y solidarios con los condenados por la Sanjurjada de agosto de 1932. La organización evolucionó desde una plataforma de carácter corporativo y defensivo hacia un núcleo conspirativo de extrema derecha decidido a derrocar el régimen democrático.

¿Quiénes fueron los fundadores y principales líderes de la UME?

La fundación oficial en diciembre de 1933 estuvo encabezada por el comandante Emilio Rodríguez Tarduchy, antiguo instructor del Somatén y director de La Correspondencia Militar, quien ofreció la jefatura suprema nominal al general José Sanjurjo, entonces encarcelado. Tras las tensiones internas provocadas por la aproximación de Rodríguez Tarduchy a Falange Española, la dirección recayó en el capitán de Estado Mayor Bartolomé Barba Hernández. Barba se apoyó en una Junta Central de marcada tendencia antirrepublicana que incluía a figuras como el comandante Luis Arredondo y el teniente coronel Ricardo Rada. Con el tiempo, la organización integró a destacados mandos conspiradores como los generales Emilio Mola, Francisco Franco y Manuel Goded, convirtiéndose en el soporte logístico e informativo de la rebelión militar de julio de 1936.

¿Cuál era la ideología y los objetivos políticos de la organización?

El nexo inicial de los miembros de la UME era el rechazo frontal a las reformas militares del gobierno republicano y la oposición a la denominada subversión izquierdista. En sus primeras octavillas difundidas tras la Revolución de Octubre de 1934, la organización se presentaba como el auténtico baluarte de la «España eterna» frente a la «Anti-España» comunista y masónica. Aunque entre sus filas convergían oficiales con diversas aspiraciones sobre qué modelo debía sustituir a la República —desde una dictadura militar hasta una monarquía tradicional o un régimen fascista—, los sectores rupturistas partidarios del derrocamiento violento del régimen terminaron por imponerse de forma definitiva.

¿Cómo creció la UME y qué influencia tuvo durante el bienio radical-cedista?

La llegada de José María Gil Robles al frente del Ministerio de la Guerra en mayo de 1935 propició un entorno favorable para la expansión de la UME. Numerosos afiliados fueron situados en destinos estratégicos de la administración central y de los mandos militares, incluyendo servicios de información internos creados para frenar la supuesta infiltración izquierdista. Mediante proyectos de ley que facilitaron el paso a la reserva de generales considerados desafectos y el ascenso de mandos afines, la organización consolidó una posición de fuerza institucional que le otorgaba capacidad de intervención directa en caso de que las izquierdas retornaran al poder.

¿De qué manera participó la UME en la conspiración del golpe de Estado de 1936?

Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 y el posterior alejamiento de algunos líderes como el capitán Barba, la UME experimentó un notable incremento en el número de afiliados entre los oficiales jóvenes de derechas. La estructura clandestina extendió sus redes desde Madrid a diversas regiones militares, alcanzando miles de inscripciones entre oficiales, suboficiales y personal en la reserva. Sus representantes participaron activamente en las reuniones de coordinación organizadas por el general Emilio Mola para articular el golpe de Estado de julio de 1936, aportando personal operativo, labores de enlace e integrando a milicias derechistas como los Requetés bajo la dirección de mandos de la propia organización.

Sources & Further Reading

  • González Calleja, Eduardo. Contrarrevolucionarios. Radicalización violenta de las derechas durante la Segunda República. Madrid: Alianza Editorial, 2011.
  • Viñas, Ángel. ¿Quién quiso la guerra civil? Historia de una conspiración. Barcelona: Crítica, 2019.
  • Ranzato, Gabriele. El gran miedo de 1936. Cómo España se precipitó en la Guerra Civil. Madrid: La Esfera de los Libros, 2014.
  • Busquets, Julio. La Unión militar española, 1933-1936. En La guerra civil española, vol. 3, 1996.
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