Historia de España 3 min de lectura

¿Qué fue La Voz de Madrid y cuál fue su origen en 1920?

Descubre la historia de La Voz, el diario vespertino madrileño fundado en 1920 por Nicolás María de Urgoiti, su redacción y su final en 1939.

En pocas palabras

  • La Voz fue fundado el 1 de julio de 1920 en Madrid por el empresario Nicolás María de Urgoiti.
  • Funcionaba como un diario vespertino de carácter popular que complementaba al matutino El Sol.
  • El último ejemplar se imprimió el 27 de marzo de 1939, cesando su publicación tras la entrada de las tropas sublevadas en Madrid.

¿Qué fue La Voz de Madrid y cuál fue su origen en 1920?

En este artículo se analiza la trayectoria de La Voz, un diario vespertino madrileño que marcó una etapa significativa en el periodismo español de la primera mitad del siglo XX, desde su fundación hasta su desaparición al final de la Guerra Civil.

¿Cómo surgió La Voz dentro del proyecto de Nicolás María de Urgoiti?

El diario fue fundado el 1 de julio de 1920 por Nicolás María de Urgoiti, director de La Papelera Española. Surgió con el propósito de crear un tándem de periódicos inspirado en el modelo estadounidense, complementando a El Sol, un rotativo matutino de carácter doctrinal y serio. Mientras que El Sol se enfocaba en análisis profundos, La Voz se ideó como un vespertino ligero, popular y muy atento a la última hora informativa. Esta estrategia respondió también a una Real Orden aprobada en junio de 1920 por el gobierno de Eduardo Dato, la cual regulaba el precio de la prensa diaria e imposibilitaba a El Sol ofrecer la misma calidad a un precio inferior.

Tabla informativa con datos generales sobre el diario La Voz de Madrid
Tabla con datos técnicos e históricos del diario La Voz publicada en Madrid entre 1920 y 1939.

¿Por qué triunfó rápidamente en la venta callejera madrileña?

El periódico cumplió con creces las expectativas comerciales de la empresa de Urgoiti al alcanzar un gran rendimiento financiero y de difusión. Triunfó con rapidez precisamente en el sector donde El Sol había encontrado mayores dificultades: la venta callejera en Madrid, posicionándose con éxito en el primer lugar de este segmento gracias a su confección dinámica, su tono desenfadado en los titulares y su atención directa al público popular que habitualmente rehuía de la prensa doctrinal.

¿Qué temas y secciones destacaban en sus páginas?

A pesar de su enfoque popular y desenfadado, el rotativo no era una publicación puramente sensacionalista. Suplía la escasa atención que otros diarios prestaban a determinados ámbitos incluyendo una amplia cobertura taurina, redactada por Maximiliano Clavo bajo el seudónimo «Corinto y oro», y un seguimiento constante de los sucesos judiciales y locales. Asimismo, prestaba notable atención a la problemática laboral mediante una sección diaria titulada «La lucha de clases en toda España», combinando estos contenidos con una destacada labor literaria y crítica cultural.

¿Quiénes formaron parte de su redacción y de su equipo de colaboradores?

La dirección inicial estuvo a cargo del periodista granadino Enrique Fajardo, conocido como «Fabián Vidal», acompañado por Manuel Bueno como redactor jefe, quien posteriormente fue sustituido por Benito Artigas Arpón en 1931 tras un cambio en la propiedad empresarial. Por sus páginas pasó una distinguida nómina de intelectuales, críticos y escritores, entre los que figuraban Luis Araquistain, Tomás Borrás en la crítica teatral y cinematográfica, Enrique Díaz-Canedo en la literaria, Ricardo Gutiérrez Abascal en la de arte, además de figuras de la talla de José Ortega y Gasset, Ramiro de Maeztu, Ramón Pérez de Ayala e Irene Falcón, muchos de los cuales ocuparían posteriormente responsabilidades políticas en el gobierno republicano.

¿Cómo evolucionó el periódico hasta su cierre definitivo en 1939?

Desde mayo de 1934, tanto El Sol como La Voz atravesaron múltiples dificultades políticas y sociales que repercutieron negativamente en su difusión y prestigio, enmarcado todo ello en la inestabilidad de la Segunda República. La publicación continuó editándose hasta los compases finales de la contienda nacional, imprimiéndose su último número el 27 de marzo de 1939. Al día siguiente, con la entrada de las tropas sublevadas en Madrid, el diario cesó definitivamente su actividad y sus talleres fueron incautados por los falangistas para comenzar la edición del diario Arriba.

Sources & Further Reading

  • Checa Godoy, Antonio (1989). Prensa y partidos políticos durante la II República. Universidad de Salamanca. ISBN 9788474815214.
  • Sáiz, María Dolores; Seoane, María Cruz (1996). Historia del periodismo en España 3. El Siglo XX: 1898-1936. Alianza Editorial.
  • Montoliú, Pedro (2005). Madrid en la posguerra, 1939-1946: Los años de la represión. Editorial Sílex. ISBN 84-7737-159-8.
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