Historia de España 6 min de lectura

¿Qué fueron las guerras carlistas y cuáles fueron sus principales causas?

Análisis histórico detallado de las guerras carlistas en el siglo XIX en España, sus causas dinásticas, ideológicas, desarrollo militar y consecuencias.

En pocas palabras

  • Las guerras carlistas fueron tres grandes contiendas civiles libradas en España durante el siglo XIX entre los partidarios de la monarquía tradicional (carlistas) y los defensores del sistema liberal (isabelinos o cristinos).
  • El conflicto dinástico comenzó formalmente en 1833 tras la muerte de Fernando VII y la negativa de los carlistas a aceptar la derogación de la Ley Sálica en favor de Isabel II.
  • La primera guerra carlista (1833-1840) concluyó con el Convenio de Vergara, manteniendo parcialmente los fueros en las Provincias Vascongadas y Navarra.
  • El carlismo mantuvo una fuerte presencia política y paramilitar en el siglo XX, participando de forma decisiva con sus milicias de requetés en el bando sublevado durante la Guerra Civil Española de 1936.

¿Qué fueron las guerras carlistas y cuáles fueron sus principales causas?

Las guerras carlistas fueron una serie de conflictos civiles armados que tuvieron lugar en España a lo largo del siglo XIX. Su origen combinó una disputa dinástica por el trono español y un profundo enfrentamiento ideológico entre el absolutismo o tradicionalismo —representado por los carlistas bajo el lema «Dios, Patria y Rey»— y el liberalismo, que defendía la soberanía nacional, el parlamentarismo y las reformas constitucionales. Estas contiendas marcaron de forma decisiva la evolución política, social y territorial de la España contemporánea.

Representación gráfica de las fuerzas y actores en las guerras carlistas
Esquema de beligerantes y principales mandos militares de las guerras carlistas.

¿Cómo influyeron los antecedentes dinásticos y la Pragmática Sanción en el estallido del conflicto?

El conflicto sucesorio estalló tras la muerte del rey Fernando VII en 1833. Previendo la falta de descendencia masculina directa, el monarca había promulgado en 1830 la Pragmática Sanción para derogar el Reglamento de sucesión de 1713, conocido como la Ley Sálica, que impedía el acceso de las mujeres al trono. Esta decisión permitió que su hija recién nacida, Isabel II, fuera proclamada princesa de Asturias. Los partidarios del infante Carlos María Isidro —hermano del rey y legítimo heredero bajo la estricta ley anterior— consideraron ilegal la derogación al no haberse convocado las Cortes tradicionales. Tras el fallecimiento de Fernando VII y la asunción de la regencia por María Cristina de Borbón-Dos Sicilias en nombre de la pequeña Isabel, Don Carlos reivindicó sus derechos dinásticos desde Portugal mediante el Manifiesto de Abrantes, desatando la primera conflagración civil.

Invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis en el siglo XIX
La intervención del Ejército francés en 1823 marcó los precedentes ideológicos de los bandos enfrentados.

¿Por qué se desarrolló la Primera Guerra Carlista entre 1833 y 1840?

La primera guerra carlista fue la contienda más larga, reñida y sangrienta del siglo XIX en España. Tras el levantamiento inicial de los partidarios del infante Carlos, el conflicto se consolidó geográficamente en la mitad norte peninsular, destacando con especial fuerza las Provincias Vascongadas y Navarra, así como el norte de Cataluña y el Maestrazgo. En estas zonas rurales y montañosas, el apoyo popular a la monarquía tradicional y el mantenimiento de instituciones forales permitieron la organización de fuerzas guerrilleras eficaces bajo la dirección de figuras militares tan célebres como el general Tomás de Zumalacárregui. Por su parte, el bando liberal o isabelino encontró su principal respaldo en las grandes ciudades, la burguesía y el ejército regular apoyado por potencias extranjeras como el Reino Unido y Francia a través de la Cuádruple Alianza. La guerra concluyó formalmente en 1839 con el histórico abrazo de Vergara entre los generales Maroto y Espartero, sellando la paz a cambio de la promesa de respetar los fueros vasco-navarros.

Retrato de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias
María Cristina de Borbón-Dos Sicilias asumió la regencia durante la minoría de edad de su hija Isabel II.

¿Cuáles fueron las motivaciones y el desarrollo de la Segunda Guerra Carlista?

También conocida como la insurrección montemolinista o guerra de los matiners, la segunda guerra carlista se desarrolló principalmente en Cataluña entre 1846 y 1849. Después de la derrota en el primer conflicto, el carlismo intentó revitalizar su causa mediante la abdicación de Carlos María Isidro en su hijo Carlos Luis de Borbón y Braganza, conde de Montemolín (conocido por sus seguidores como Carlos VI). Este pretendiente intentó moderar el discurso tradicionalista para atraer sectores liberales moderados e impulsar un posible enlace matrimonial con su prima Isabel II, proyecto que finalmente fracasó por razones políticas y personales. Ante la negativa del gobierno a pactar, se alzaron partidas armadas en zonas rurales catalanas aprovechando el descontento popular contra las nuevas leyes de quintas militares. Aunque las guerrillas mantuvieron en jaque a las tropas gubernamentales, la ofensiva militar dirigida por el general Manuel de la Concha y la derrota de Ramón Cabrera en el norte frenaron definitivamente la insurrección en 1849.

Infante Carlos María Isidro de Borbón
El Infante Carlos María Isidro de Borbón, autoproclamado Carlos V por sus partidarios legitimistas.

¿Cómo se desencadenó y concluyó la Tercera Guerra Carlista entre 1872 y 1876?

La tercera y última gran guerra carlista estalló en 1872 bajo el liderazgo del nuevo pretendiente Carlos de Borbón y Austria-Este (Carlos VII), aprovechando la profunda inestabilidad política del Sexenio Democrático y el rechazo católico a la libertad de cultos proclamada en la Constitución de 1869. A diferencia de las fases anteriores, los carlistas lograron estructurar un verdadero ejército regular capaz de controlar amplios territorios en el norte peninsular y disputar plazas fortificadas. La guerra se generalizó tras la caída de la monarquía de Amadeo de Saboya y la proclamación de la Primera República. Sin embargo, tras la restauración borbónica en la figura de Alfonso XII y la ofensiva militar dirigida por los generales Martínez Campos y Fernando Primo de Rivera, el ejército liberal logró tomar las plazas fuertes carlistas de Estella y el santuario de Montejurra a principios de 1876, obligando al pretendiente y a sus últimos voluntarios a cruzar la frontera hacia Francia.

Representación del Abrazo de Vergara
El Abrazo de Vergara entre los generales Maroto y Espartero en 1839 puso fin a la primera gran contienda.

¿Qué papel desempeñó la cuestión foral en el apoyo popular al carlismo?

La defensa de los fueros tradicionales —privilegios políticos, administrativos y fiscales propios de los territorios vasco-navarros y de la corona de Aragón— ha sido tradicionalmente considerada uno de los motores principales de la movilización carlista. En el norte peninsular, la conservación del régimen foral permitió que los Voluntarios Realistas mantuvieran estructuras defensivas propias frente a las purgas liberales. No obstante, la historiografía contemporánea matiza este factor, señalando que la defensa de la religión católica frente a la secularización liberal y la lealtad dinástica al pretendiente constituían los auténticos ejes movilizadores para la mayoría de los combatientes rurales. De hecho, los fueros sufrieron modificaciones sustanciales o supresiones definitivas tras la promulgación de la Constitución de 1876, siendo sustituidos por los Conciertos Económicos en el País Vasco y el Convenio Económico en Navarra.

Carlos VII al frente de sus tropas
Carlos VII al frente de las fuerzas carlistas durante la tercera guerra del siglo XIX.

¿De qué manera influyó el carlismo en los conflictos políticos del siglo XX y la Guerra Civil Española?

Lejos de desaparecer tras las derrotas militares del siglo XIX, el carlismo sobrevivió como movimiento político a través de la Comunión Tradicionalista, su prensa y sus milicias juveniles conocidas como los requetés. A principios del siglo XX, los tradicionalistas protagonizaron conspiraciones aisladas y violentos enfrentamientos callejeros contra sectores republicanos y nacionalistas. Tras la proclamación de la Segunda República en 1931, el carlismo experimentó un notable resurgimiento electoral y organizativo. Bajo la dirección de figuras como Manuel Fal Conde, los requetés intensificaron su instrucción paramilitar clandestina. Este peso estratégico hizo que la Comunión Tradicionalista participara activamente en la conspiración militar que desembocó en el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y en la posterior Guerra Civil Española. Los tercios de requetés aportaron decenas de miles de combatientes voluntarios al bando sublevado, especialmente en Navarra, hasta que en abril de 1937 el general Francisco Franco decretó la unificación de los partidos políticos mediante la creación de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, integrando por la fuerza al movimiento tradicionalista dentro del nuevo régimen franquista.

Sources & Further Reading

  • Bullón de Mendoza, Alfonso. La Primera Guerra Carlista. Universidad Complutense de Madrid, 1991.
  • Oyarzun, Román. Historia del Carlismo. Segunda edición, Editora Nacional, 1944.
  • Wilhelmsen, Alexandra. La formación del pensamiento político del carlismo, 1810-1875. Actas, 1995. ISBN: 84-87863-31-0.
  • Caspistegui, Francisco Javier. El naufragio de las ortodoxias. El carlismo, 1962-1977. Eunsa, 1997. ISBN: 9788431315641.
  • Barraycoa, Javier. Eso no estaba en mi libro de historia del Carlismo. Almuzara, 2019. ISBN: 978-84-17797-25-6.
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