¿Qué fueron los Decretos de Nueva Planta del Reino de Aragón?
Un análisis histórico sobre los Decretos de Nueva Planta del Reino de Aragón, su impacto en las instituciones y la transformación política bajo Felipe V.
En pocas palabras
- Los Decretos de Nueva Planta fueron promulgados por Felipe V en 1707 y 1711.
- El primer decreto abolió los fueros de Aragón y Valencia tras la batalla de Almansa.
- El decreto de 1711 restableció el derecho civil aragonés pero mantuvo la supresión de las instituciones políticas.
- La Nueva Planta transformó el Reino de Aragón en una provincia bajo control militar y administrativo castellano.
¿Qué fueron los Decretos de Nueva Planta del Reino de Aragón?
Los Decretos de Nueva Planta del Reino de Aragón fueron dos disposiciones legales promulgadas por Felipe V de España en 1707 y 1711, en el contexto de la Guerra de Sucesión Española, que supusieron la abolición de las leyes, instituciones y fueros propios de este territorio. Estas medidas transformaron la estructura política del reino, integrándolo administrativamente en el modelo centralizado de la Corona de Castilla y convirtiéndolo en una provincia de la monarquía absoluta borbónica.
¿Por qué se promulgó el primer decreto de 1707?
El primer decreto, fechado el 29 de junio de 1707, fue una respuesta directa a la victoria militar borbónica en la batalla de Almansa, ocurrida el 25 de abril de ese mismo año. Tras este triunfo, Felipe V justificó la medida basándose en el derecho de conquista, la ruptura del juramento de fidelidad por parte de los aragoneses al apoyar al Archiduque Carlos y el ejercicio de su dominio absoluto como monarca. Esta decisión radical buscaba eliminar los cauces pactistas que tradicionalmente habían regido la relación entre la Corona de Aragón y el rey, imponiendo en su lugar el estilo de gobierno castellano.

¿Qué cambios introdujo el segundo decreto de 1711?
El decreto del 13 de abril de 1711 fue una rectificación que suavizó la dureza del primero, aplicándose exclusivamente al Reino de Aragón. Felipe V decidió restablecer la vigencia del derecho civil aragonés y creó el Tribunal del Real Erario para gestionar los nuevos impuestos, integrando en él a representantes de los antiguos brazos de las Cortes. Sin embargo, esta concesión no supuso la recuperación de las instituciones políticas fundamentales, ya que se confirmó la supresión de las Cortes de Aragón, la Diputación General y la figura del Justicia Mayor, consolidando la nueva estructura administrativa.

¿Cómo afectó la Nueva Planta a la administración territorial?
La aplicación de la Nueva Planta supuso la desaparición del sistema de virreinato y la introducción de la figura del corregidor, un cargo propio de la Corona de Castilla, al frente de los 13 corregimientos en los que se dividió el territorio. La antigua Audiencia fue reemplazada por la nueva Real Audiencia de Zaragoza, presidida por un capitán general que asumió las funciones ejecutivas y militares. Este cambio militarizó la administración local y provincial, asegurando un control directo de la Corona sobre los nombramientos de cargos, eliminando así la autonomía política que el reino había mantenido históricamente.
¿Cuál fue el impacto en la identidad política del Reino de Aragón?
El impacto principal fue la pérdida definitiva de la condición de reino independiente e integrante de la Corona de Aragón, pasando a ser una provincia dentro de una España unitaria y centralizada. Aunque la represión política y la pérdida de instituciones fueron profundas, algunos historiadores señalan que, a diferencia de otros territorios como Valencia o Cataluña, la transición fue menos traumática en términos de conflictividad social debido a la coincidencia lingüística con el castellano. No obstante, la desaparición de órganos como el Consejo Supremo de Aragón marcó el fin de una era en la organización política de la monarquía hispánica.
¿Fue la Nueva Planta una simple copia del modelo castellano?
Aunque el objetivo declarado era aplicar las leyes de Castilla, la Nueva Planta no fue una traslación idéntica del sistema castellano. Se mantuvo un sistema fiscal diferenciado, similar al modelo del equivalente aplicado en Valencia, y la estructura administrativa resultante estaba fuertemente militarizada, con el capitán general y los corregidores ocupando un papel central. Esta configuración respondía más a las necesidades de control de un monarca absoluto tras un conflicto bélico que a una unificación legislativa plena y uniforme en todos los aspectos de la vida cotidiana.
¿Qué papel jugaron las batallas de la Guerra de Sucesión en este proceso?
Las oscilaciones militares fueron determinantes para la aplicación y modificación de los decretos. La victoria borbónica en Almansa en 1707 permitió la primera imposición de la Nueva Planta, mientras que la breve recuperación de Aragón por parte de las tropas austracistas en 1710, tras la batalla de Monte Torrero, llevó a un restablecimiento temporal de los fueros por parte de Carlos III. La posterior victoria definitiva de las fuerzas de Felipe V en las batallas de Brihuega y Villaviciosa en diciembre de 1710 consolidó el control borbónico y permitió la promulgación del decreto definitivo de 1711.
Sources & Further Reading
- Albareda Salvadó, Joaquim (2010). La Guerra de Sucesión de España (1700-1714). Barcelona: Crítica.
- Capel Martínez, Rosa Mª; Cepeda Gómez, José (2006). El Siglo de las Luces. Política y sociedad. Madrid: Síntesis.
- Elliott, John H. (2009). "Una Europa de monarquías compuestas". En España, Europa y el mundo de ultramar (1500-1800). Madrid: Taurus.
- Gran Enciclopedia Aragonesa. Decretos de Nueva Planta.
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