¿Quiénes fueron los borbónicos durante la Guerra de Sucesión Española?
Descubre quiénes fueron los borbónicos o felipistas, sus motivaciones políticas y religiosas, y su papel en el conflicto sucesorio español del siglo XVIII.
En pocas palabras
- Los borbónicos apoyaban a Felipe, duque de Anjou, como heredero al trono español.
- El término 'botifler' era un apelativo común para los partidarios de Felipe V en la Corona de Aragón.
- El apoyo borbónico fue predominante en la Corona de Castilla y el Reino de Navarra.
- La propaganda felipista utilizó la religión para definir el conflicto como una cruzada contra los austracistas.
- El ideario borbónico promovía el absolutismo político y el centralismo estatal.
¿Quiénes fueron los borbónicos durante la Guerra de Sucesión Española?
En el contexto de la Guerra de Sucesión Española (1701-1715), los borbónicos o felipistas fueron los partidarios de Felipe, duque de Anjou, como legítimo heredero al trono de España. Este grupo, que apoyaba la instauración de la dinastía Borbón, se enfrentó a los austracistas, quienes defendían la candidatura del archiduque Carlos de Austria. El conflicto no solo fue una disputa dinástica, sino una lucha que definió la estructura política y territorial del país durante el siglo XVIII.
¿Qué significaba el término "botifler" y cuál era su origen?
El término "botifler" fue un apelativo utilizado para designar a los partidarios de Felipe V, especialmente en los territorios de la Corona de Aragón. Aunque existen diversas teorías sobre su etimología, como la que sugiere una derivación de "beauté fleur" (bella flor) en alusión a la flor de lis borbónica, otros cronistas contemporáneos, como Francisco de Castellví y Obando, señalan que el mote provenía del apellido del mariscal francés Louis François de Boufflers.

¿Cómo se distribuía el apoyo a Felipe V en los territorios españoles?
El apoyo a la causa borbónica fue mayoritariamente hegemónico en los territorios de la Corona de Castilla y el Reino de Navarra. Por el contrario, los territorios de la Corona de Aragón mostraron una tendencia predominantemente austracista. No obstante, esta división no fue absoluta, ya que existieron partidarios de ambos candidatos en todas las coronas, reflejando una sociedad profundamente dividida por lealtades políticas y dinásticas.
¿Cuáles eran las motivaciones políticas de los primeros felipistas?
Según el historiador Joaquim Albareda, las motivaciones de los primeros felipistas eran inicialmente difusas. Se centraban en el respeto al testamento de Carlos II de España y en el deseo de superar la decadencia de la monarquía de los Habsburgo. Además, existía un interés por modernizar el gobierno bajo el modelo de la corte francesa de Luis XIV y su política mercantilista, lo cual resultaba atractivo para sectores que buscaban una renovación administrativa.
¿Por qué las clases populares apoyaron la causa borbónica?
El apoyo de las clases populares al felipismo se fundamentó en la fidelidad dinástica y en una concepción providencialista de la monarquía. Muchos ciudadanos consideraban que debían obedecer a la persona designada por el rey difunto. Esta lealtad fue reforzada por una intensa labor de propaganda que presentaba a Felipe V como el monarca legítimo, capaz de restaurar el orden y proteger los intereses del reino frente a las potencias extranjeras que apoyaban al archiduque.
¿De qué manera se utilizó la religión como herramienta de propaganda?
La propaganda felipista calificó el conflicto como una "guerra de religión" o "cruzada" contra los "herejes" austracistas, identificados con el anglicanismo y el calvinismo. Figuras eclesiásticas, como el arzobispo de Zaragoza, Antonio Ibáñez de la Riva, argumentaron que la guerra era necesaria para defender la fe católica. Esta retórica buscaba movilizar a la población bajo la premisa de que la victoria del archiduque Carlos supondría la destrucción de la religión católica en los reinos españoles.
¿Qué ideario político definía al bando borbónico?
El ideario borbónico se caracterizó por la consolidación del cesarismo real, el absolutismo político y el regalismo religioso. Estos principios buscaban centralizar el poder en la figura del monarca, limitando las prerrogativas de los estamentos tradicionales y fortaleciendo la autoridad del Estado sobre la Iglesia en los asuntos temporales. Este modelo político marcó una ruptura significativa con la tradición pactista de los Habsburgo, sentando las bases del Estado moderno en España.
Fuentes y lecturas adicionales
Albareda Salvadó, Joaquim (2010). La Guerra de Sucesión de España (1700-1714). Barcelona: Crítica.
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